La medicina continúa su avance hacia técnicas cada vez menos invasivas y más precisas. Un ejemplo de ello es la incorporación de la colangioscopia directa, una innovadora tecnología que permite acceder al interior de las vías biliares y del páncreas sin cirugía. Este procedimiento, ya disponible en la Clínica Rodger, no solo visualiza lesiones en alta definición, sino que también permite tratarlas en el mismo acto, abriendo nuevas posibilidades para pacientes con patologías de difícil diagnóstico. El doctor Ángel Cañete, especialista en endoscopia digestiva, explica que el páncreas y las vías biliares se encuentran en una región abdominal anatómicamente compleja. La colangioscopia consiste en un acceso a través de la boca para llegar al duodeno, donde desembocan estos conductos. "Introducimos el colangioscopio, que es un instrumento muy estrecho con una cámara en alta definición, que nos permite acceder a estas zonas para estudiar tumores o inflamaciones, o para realizar tratamientos", detalla el especialista. Esta técnica viene a complementar las pruebas que ya existían, como la colangiografía retrógrada (CPRE), que se apoya en un control radiológico, o la ecoendoscopia, una ecografía especial de alta definición que se realiza desde el estómago o el duodeno. Cuando estas dos pruebas no son concluyentes, la colangioscopia directa se convierte en el siguiente paso a ofrecer en casos determinados. Hasta ahora, la dificultad para obtener muestras en estas áreas conllevaba un problema significativo. "Muchas veces nos veíamos obligados a someter a los pacientes a intervenciones quirúrgicas muy agresivas para poder obtener una muestra", señala el doctor Cañete. Las técnicas menos invasivas como esta ayudan a "confirmar mucho mejor los casos que sí que se van a beneficiar de esas cirugías" y, en otros, a evitarlas por completo. La tecnología marca la diferencia sobre todo en pacientes con procesos inflamatorios que sean benignos, donde se puede evitar una cirugía de gran dimensión. Además de diagnosticar, el procedimiento también permite tratar. Es posible extirpar, por ejemplo, cálculos (piedras) que obstruyen los conductos o incluso tratar tumores muy precoces de manera local. El procedimiento se realiza bajo sedación, por lo que el paciente no siente ningún tipo de dolor ni molestia. En muchos casos, se trata de procedimientos ambulatorios en los que la persona se marcha a casa tras recuperarse de la sedación. En otros, puede requerir un ingreso hospitalario corto, de 24 a 48 horas, si todo transcurre sin incidencias. El páncreas sigue siendo uno de los órganos más difíciles de estudiar por su compleja localización anatómica. En el caso del cáncer de páncreas, los síntomas suelen aparecer tarde, cuando la enfermedad ya está establecida. "Muchas veces podemos llegar en momentos tardíos ya para ofrecer tratamientos curativos", explica el doctor, lo que aclara por qué la mortalidad del cáncer de páncreas sigue siendo tan alta a día de hoy. En definitiva, este tipo de avances suponen un cambio importante en el abordaje de estas patologías. El doctor Cañete concluye que esta tecnología "nos ha venido a dar muchas más herramientas para, siendo menos agresivos, tener mucha más información" y así poder tomar las decisiones más correctas en cada caso.