La Casa del Cine: Los casi castings que habrían cambiado clásicos

En Hollywood, un casting no solo decide quién interpreta a un personaje: a veces también define la historia del cine. Detrás de algunos de los papeles más icónicos de la gran pantalla hay actores y actrices que estuvieron a punto de asumirlos, pero que acabaron rechazándolos o fueron sustituidos en el último momento. El resultado, en muchos casos, terminó siendo legendario. Uno de los ejemplos más conocidos es el de Indiana Jones. Hoy cuesta imaginar al arqueólogo aventurero sin el rostro de Harrison Ford, pero el primer elegido para el papel era Tom Selleck. Sin embargo, los problemas de agenda impidieron que pudiera asumir el proyecto y finalmente fue Ford quien se puso el sombrero. El resto es historia: el personaje se convirtió en uno de los más reconocibles del cine comercial. Algo parecido ocurrió con Neo en The Matrix. Antes de que Keanu Reeves se transformara en el héroe definitivo de la ciencia ficción de finales de los noventa, el papel pudo haber sido para Will Smith. El propio actor contó años después que rechazó la película porque no le convenció cómo le presentaron el proyecto. En su lugar eligió participar en Wild Wild West, una decisión que ha quedado como uno de los grandes "y si…" de Hollywood. También es célebre el caso de Marty McFly en Regreso al futuro. Aunque el personaje está inseparablemente unido a Michael J. Fox, inicialmente no iba a interpretarlo él. De hecho, la película llegó a empezar a rodarse con Eric Stoltz en el papel principal. Sin embargo, el equipo terminó concluyendo que su interpretación no encajaba con el tono cómico que necesitaba la cinta. Fue entonces cuando Michael J. Fox entró en escena y convirtió a Marty en un icono generacional. En el terreno de los grandes romances del cine, Rose en Titanic tampoco tuvo desde el principio el rostro de Kate Winslet. Antes sonaron con fuerza Gwyneth Paltrow y Claire Danes. Esta última, según ha trascendido, rechazó el papel porque no quería volver a coincidir en pantalla con Leonardo DiCaprio. La elección final de Winslet acabó siendo decisiva para construir una de las parejas más recordadas de la historia del cine. Otro rechazo famoso fue el de Star Wars. Según ha contado el propio Al Pacino, le ofrecieron un papel en la saga -habitualmente se le vincula con Han Solo-, pero al leer el guion pensó, básicamente, que no entendía aquello y dejó pasar la oportunidad. El personaje terminó en manos de Harrison Ford, que sumó así otro papel fundamental a su carrera. Y tampoco Lobezno iba a ser, en un primer momento, Hugh Jackman. El elegido era Dougray Scott, pero sus problemas de calendario impidieron que pudiera incorporarse al rodaje. La producción recurrió entonces a Jackman, que no solo asumió el personaje, sino que acabó convirtiéndose en su imagen definitiva durante más de dos décadas. Todos estos casos demuestran que en Hollywood el éxito no siempre depende solo del talento, sino también del momento, la intuición y, muchas veces...