La familia del sacerdote y compositor nedense Javier Méndez Pérez Fanego ha donado su legado musical al Consello da Cultura Galega. La cesión incluye decenas de partituras y cerca de 200 bobinas de audio, muchas en estado delicado, que recogen gran parte de la obra de una figura clave en la renovación de la liturgia en gallego tras el Concilio Vaticano Segundo. Pedro Landeira, ahijado del músico, explica que la decisión busca cumplir la voluntad de su tío. El objetivo es "preservar y recuperar este patrimonio, digitalizarlo y, sobre todo, redifundirlo", asegura. El material donado consiste en bobinas de magnetofón antiguo que contienen desde maquetas y grabaciones originales hasta registros personales. A pesar de que muchas cintas están en mal estado, el magnetofón de cuatro pistas del compositor todavía funciona, lo que ha permitido a los técnicos del Consello iniciar el proceso de digitalización. La tarea de clasificación es ingente, ya que Méndez Fanego también usaba las cintas para grabar su fonoteca personal con conciertos de radio o eventos familiares. Se trata de una labor minuciosa y lenta debido al estado y la naturaleza mixta del contenido de las grabaciones. La obra de Méndez Fanego compaginaba su labor sacerdotal con su vocación de músico. Fruto de ello es una producción que abarca desde el popular himno del Racing Club de Ferrol, con su famoso estribillo "Alabín, Alabín, Alabín, Bombán", hasta importantes piezas litúrgicas. Composiciones como "A Misa do Pobo de Deus" o los "Salmos para a nosa terra" todavía se interpretan en la actualidad. "Lo que queremos es que llegue a esas composiciones que se interpreten y que lleguen a todo el mundo, que era su voluntad", insiste su ahijado sobre el propósito de la donación. Además de sus obras más conocidas, la donación incluye obra inédita de su última etapa en Santiago y del periodo en que amplió estudios en Madrid. El proyecto contempla también escanear las partituras originales para que este valioso patrimonio musical vuelva a salir a la luz.