Pablo Durio define su pregón: un anuncio para encender la ilusión por la Semana Santa

A tan solo unos días del domingo de pasión, el pregonero de la Semana Santa de Cádiz, Pablo Durio, vive en un auténtico frenesí. La acumulación de actos, responsabilidades laborales y personales lo tienen "con la lengua fuera", hasta el punto de que confiesa que el texto que leerá en el Gran Teatro Falla "no está ni impreso todavía". Durio planea tomarse un descanso los últimos días para poder "sentarme tranquilamente con el pregón, leerlo tranquilo, saber o intentar saber cómo debo decirlo". El pregonero aspiraba a crear una pieza "amena" y "llevadera", pero admite que el resultado es un texto muy íntimo. "Al final, lo que yo estoy diciendo para mí todo es muy importante", explica, por lo que le resulta difícil valorarlo desde la piel del espectador. Una de las incógnitas que todavía no puede despejar es la duración total: "No lo he leído entero, no sé la duración total por dónde va a girar", confiesa, esperando no tener que hacer recortes de última hora. Esta naturaleza personal se refleja en una mayor presencia de las devociones que han marcado su vida, como su vinculación con la Hermandad de la Palma. Según Durio, no fue algo premeditado, sino que "ha ido saliendo solo". "Las cofradías y las imágenes que, de alguna forma, han marcado mi vida, hasta el día de hoy, tienen una cuota más de de cariño en el pregón", reconoce. Para garantizar su propia voz, Durio ha evitado conscientemente escuchar o leer pregones anteriores. "Tenía miedo de que, si me ponía a escuchar y a leer pregones pasados, me fuera a contagiar", admite. Su objetivo era mantener "la autenticidad" y no interpretar un papel. En este proceso, su mujer Maite ha sido su única confidente y jurado, a quien le pidió que fuera "exigente" para pulir el texto. Este año, Durio ha percibido con más fuerza que nunca que la ciudad le da al pregón "la importancia que quizá años atrás [...] no veíamos reflejos". Un gesto que le demostró esta relevancia fue el reconocimiento por parte del Cádiz C.F., que le entregó una camiseta del equipo. "Eso para mí es una demostración de que de que el pregón importa en la ciudad", asegura. En el plano personal, el pregonero se ha sentido abrumado por el afecto recibido. "Me ha sorprendido el cariño que que mucha gente le ha dado, además, al pregonero, a la figura del pregonero", afirma emocionado. Un nombramiento que le ha permitido ser consciente y "valorar esa respuesta de la gente". El domingo del pregón comenzará para Durio con una misa íntima a las 9:30 horas a los pies de la Virgen del Carmen, donde el texto ha permanecido custodiado. "El Carmen es la que organiza, la que circunda mi vida, la que me marca en todos los sentidos", relata. Tras un desayuno de convivencia organizado por la hermandad, pondrá rumbo al Gran Teatro Falla. Su mayor anhelo es que el público no salga diciendo "vaya tostón que nos ha dado Pablo". El objetivo principal, afirma, es que "la gente salga de allí con la emoción y la ilusión de que de que esto ya está aquí". En definitiva, que el pregón actúe como un verdadero anuncio que "encienda los sentidos de toda la ciudad" y que, si es posible, algo del mensaje "se les quede guardado en el corazón". Preguntado sobre si faltan pregoneras en Cádiz, Durio opina que "hay candidatas, muchas", y se muestra convencido de que irán saliendo "poco a poco". Sin embargo, no comparte la idea de que se deba decidir de antemano que la próxima pregonera sea una mujer para luego buscarla, ya que considera que no es necesario forzarlo. Finalmente, su deseo para la inminente Semana Santa es sencillo y compartido por todos los cofrades: que transcurra "con sol y con buen tiempo" y, sobre todo, que sea una semana "normal", sin que ninguna cofradía sufra percances. "Si no hay incidencia [...] seremos todos muy felices", concluye.