En el pueblo de Oviñana, en el concejo de Cudillero, el atletismo y el marisco se dan la mano en una combinación única. La tradicional carrera de 10 kilómetros del Cabo Vidio ha cerrado sus inscripciones con un éxito rotundo, reuniendo a 950 corredores entre la categoría absoluta y la infantil. La particularidad que la ha hecho famosa en toda Asturias es que cada dorsal viene acompañado de un centollo. Así lo ha explicado uno de sus organizadores, Alfonso Ruisánchez, en una entrevista en COPE Asturias. La idea de regalar un centollo con la inscripción fue una apuesta desde la primera edición. “Es una seña de identidad”, explica Ruisánchez. Aunque el nombre oficial es '10 kilómetros Cabo Vidio', la prueba es conocida popularmente como ‘la carrera del centollo’. “El apodo que le ha puesto la gente llama más la atención, al final es lo que decide el popular”, comenta el organizador sobre el nombre que le ha dado la fama. La filosofía de la carrera se aleja de los premios convencionales. En lugar de trofeos, que a menudo “se llenan de polvo en las estanterías”, los ganadores de las distintas categorías también reciben marisco. Concretamente, tres centollos para el primero, dos para el segundo y uno para el tercero, convirtiendo el podio en una auténtica celebración gastronómica. Más allá del premio, el entorno de la carrera es uno de sus grandes atractivos. El recorrido atraviesa un paisaje que el propio organizador califica de “idílico y privilegiado”. Los corredores recorren dos veces la carretera que lleva al Faro Vidio, un tramo de cuatro kilómetros en total donde el horizonte se abre al mar Cantábrico. “Ves los barcos, las montañas, arcoíris… Vas ahí corriendo y te motivas”, describe Ruisánchez. A pesar de la espectacularidad del paisaje, el circuito es “prácticamente llano”, con una ligera tendencia ascendente en el tramo de vuelta al pueblo. Esta característica lo hace atractivo para buscar buenas marcas, como demuestra el récord actual de la prueba, fijado por David Alfonso por debajo de la media hora. La carrera se ha convertido en un evento que transforma la vida de Oviñana, llegando a triplicar su población durante la jornada. La organización, a cargo de la Asociación Deportiva y Cultural de Oviñana, busca por encima de todo el carácter popular del evento. “Lo que más buscamos es que la gente disfrute, que lo vivan, que sea una fiesta de todos”, subraya Ruisánchez. Este espíritu festivo se completa con una carpa, orquesta y actividades durante todo el día. Además, la prueba principal se complementa con carreras para casi 250 niños, a los que la organización considera “el futuro”. “Si todo el mundo corriera, el mundo sería de otra manera”, concluye el organizador.