Diversos equipos de endocrinología en Estados Unidos y Europa han comprobado que, entre las 6 y las 9 de la mañana, el vigor sexual y físico de los hombres alcanza su punto más alto, marcando un periodo en el que el cuerpo y la mente se encuentran en su mayor estado de energía y predisposición para la intimidad. Este patrón diario, lejos de ser casual, responde a una organización biológica precisa que regula tanto la función sexual como el bienestar integral.