En el marco del Día Mundial de la Salud Bucal, los expertos han lanzado una advertencia sobre la importancia de la higiene bucodental y la prevención de las enfermedades periodontales, patologías que afectan a las encías y a los tejidos de soporte de los dientes. Estas dolencias, que a menudo pasan desapercibidas, constituyen un problema de salud global que afecta a cerca de 1.000 millón de personas en todo el mundo y no solo comprometen la boca, sino que tienen un impacto directo en el bienestar general del organismo. La doctora Elena Figueroa, miembro del Patronato de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) y profesora de la Facultad de Odontología , ha explicado que las dos grandes afecciones bucodentales son la caries, que daña los dientes, y las enfermedades periodontales, que se centran en las encías. “Ese es un poco además nuestro campo de actuación, tanto en SEPA como mi campo de actuación y de trabajo en la facultad”, ha señalado la especialista, subrayando la relevancia de estas últimas. Uno de los mayores obstáculos en la lucha contra estas enfermedades es, según Figueroa, el desconocimiento generalizado. A la pregunta de por qué la población descuida su salud oral, la doctora descarta el factor económico, afirmando que “siempre es más barato prevenir que curar”. El verdadero problema, insiste, es la normalización de síntomas que deberían ser una señal de alarma. “Es tan frecuente que a una persona le sangre las encías, que lo tenemos normalizado. Aproximadamente un 60 o 70 por cien de los pacientes tienen gingivitis y pensamos que, como es tan frecuente, es algo normal”, ha lamentado. Este es el núcleo del problema: se ha normalizado una patología que, si no se trata, puede evolucionar de una gingivitis (inflamación y sangrado de encías) a una periodontitis, una fase más grave que destruye el tejido de soporte del diente y puede provocar su pérdida. Pero las consecuencias no se limitan a la boca. La doctora Figueroa ha sido tajante al respecto: “La periodontitis está relacionada con hasta 57 enfermedades sistémicas”. Esta conexión convierte a la salud de las encías en un pilar fundamental de la salud integral. “Sin duda creo que es desconocimiento. Si todo esto se supiera, todo el mundo querría tener una boca sana”, ha sentenciado. Además, ha desmitificado el miedo al dentista, asegurando que los avances actuales garantizan tratamientos con un “sufrimiento mínimo, diría nulo” y ha insistido en la importancia de las revisiones periódicas para prevenir antes de que aparezca el dolor. Respecto al papel de la herencia en la salud dental, la periodoncista ha aclarado que las enfermedades de las encías son complejas. “Son enfermedades complejas, en las cuales es necesario que existan bacterias para que aparezcan”, ha explicado. Es decir, sin una higiene deficiente que permita la acumulación de bacterias, la enfermedad no se desarrolla. Sin embargo, la genética sí juega un papel importante en la respuesta de cada individuo frente a esas bacterias. “Hay pacientes cuya respuesta inmune es más exagerada frente a esas bacterias y tienen más propensión a más más facilidad para desarrollar estas enfermedades”, ha detallado Figueroa. Con todo, la genética no es el único factor determinante. La doctora ha destacado la relevancia de los hábitos de higiene oral compartidos en una misma familia, que pueden influir tanto o más que la predisposición genética en la aparición de estas patologías. Otro de los mitos que la experta ha querido derribar es el del mal aliento o halitosis. Contrariamente a la creencia popular de que su origen es estomacal, ha afirmado que en un “[90 o 95 % de los casos está causado por un problema intraoral]”. Y la causa principal son, precisamente, las enfermedades periodontales. Las bacterias responsables de la periodontitis producen compuestos sulfurados volátiles, que son los que generan el mal olor característico. Por tanto, “si queremos tratar esa halitosis, por supuesto, tenemos que empezar cuidándonos las encías”. En cuanto a la rutina de limpieza, la doctora ha advertido que la mayoría de las personas no la realiza correctamente. La clave, según ha indicado, es “cepillarse dos veces al día con una pasta de dientes fluorada” y, fundamentalmente, “utilizar además dispositivos de higiene interdental”. Para saber cuál es el más adecuado —seda dental para espacios pequeños o cepillos interdentales para espacios más grandes— es indispensable la visita a un profesional de la salud bucodental que pueda individualizar el tratamiento. También ha desaconsejado tajantemente el uso de los tradicionales palillos, ya que “pueden causar problemas, porque se pueden quedar impactados en la encía y provocar un pequeño absceso”. Finalmente, la doctora Figueroa ha lanzado una seria advertencia contra las modas virales de internet, como los blanqueamientos dentales sin control o los alineadores de sonrisa comprados online. “Es un gran peligro”, ha afirmado, porque la ausencia de supervisión profesional puede tener consecuencias devastadoras, desde desgastes que provocan una sensibilidad y un dolor importante, hasta la pérdida de piezas dentales. El mensaje final es claro: la prevención y el asesoramiento por parte de un profesional son las únicas garantías para mantener una boca y un cuerpo sanos.