Rafael, 80 años y míster de culturismo: así se cuida el conocido como «abuelo Popeye» de Málaga

Rafael Vera ha dejado sin palabras a Paco Ballesta, el reportero de 'El Tiempo Justo' (Telecinco) que ha visitado el gimnasio de Málaga en el que él y su hijo entrenan. Vera, más conocido en el entorno como «el abuelo Popeye», sorprende al que lo conoce: a sus 80 años luce un físico envidiable, un abdomen que envidiarían persona que estén en la treintena o la cuarentena, y tiene una filosofía de vida que prioriza la salud por encima de lo demás. Eso se traduce en una cuidada alimentación y en una disciplina deportiva que lleva a rajatabla, de lunes a domingo. Lo ha explicado al detalle ante las cámaras del programa de Joaquín Prat, donde se ha animado a mostrar algunas de las actividades que realiza en las instalaciones deportivas que frecuenta. Dominadas, levantamiento de pesas… Nada se le resiste, por lo que no es de extrañar las numerosas medallas por méritos en el deporte que tiene, entre ellas una de gran prestigio, la Mister Olimpia de Culturismo, que en su momento también recibió Arnold Schwarzenegger. Rafael, este «abuelo Popeye», ha dejado claro que lo suyo no tiene secretos sino que la esencia está en ser constante y cuidar lo que come. «Hidratos de carbono, clara de huevo, huevos… y nada de azúcar, ninguna y bajo ninguna circunstancia», ha dicho Vera. La alimentación es así una de las patas que sostienen este cuerpo y este físico que tanta admiración despierta. En cuanto al deporte, él entrena a diario dos horas en el gimnasio, con ejercicios concretos de musculación y entrenamiento funcional. A eso añade hora y media de «cardio» y «camina muchísimo», dice su hijo, Pedro, que a sus 50 años también va camino de lucir una madurez envidiable, como la de su progenitor. Este ha referido que es inspiración para «los chicos que vienen a entrenar, cuando llegan, con 30 o 40 años, y se lo encuentran, pues imagina. MI padre es como un monje, entrena, come, sale a andar y míralo como está». El «abuelo Popeye» ha compartido que él apuntaba maneras desde pequeño. Su madre así se lo contaba, que lo encontraba subido a los árboles, siempre sin parar. «Dice que antes de andar ya hacía deporte», ha comentado Rafael entre bromas. Conforme fue creciendo fue focalizando ese interés por la actividad física y a día de hoy es un ejemplo a seguir, un referente tanto para la familia como para todos los que lo conocen. En redes sociales va mostrando sus entrenos y avances y tienen gran seguimiento.