Con Ormuz cerrado, Irak afronta una fatídica cuenta atrás: se está quedando sin sitio para almacenar petróleo

A estas alturas, el bloqueo del Estrecho de Ormuz por la guerra en Irán es una realidad que el mundo asume con resignación . Pero mientras Occidente mira de reojo los tableros geopolíticos, en Irak la situación ha pasado de la preocupación al pánico financiero. El fenómeno . Como bien señala Oilprice , a diferencia de vecinos como Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos, Irak no tiene vías alternativas para esquivar Ormuz, ni tampoco cuenta con un fondo soberano de riqueza que le sirva de colchón. Su dependencia de los ingresos petroleros es absoluta. Hoy, acorralada y con el agua al cuello, Bagdad ha tenido que tragar orgullo y mirar hacia el norte para resucitar una infraestructura problemática y oxidada como única vía de supervivencia. Un país sin espacio para guardar su propio crudo. Según detalla Reuters , la producción en los principales yacimientos del sur de Irak —el verdadero motor económico del país— se ha desplomado un 70%. Han caído a apenas 1,3 millones de barriles diarios (bpd) simplemente porque los petroleros no pueden salir del Golfo y los tanques de almacenamiento están a rebosar. Como señala un análisis en Argus Media , Irak ha tenido que cerrar el grifo de unos 3 millones de bpd, deteniendo por completo yacimientos gigantes como West Qurna, Majnoon o Halfaya. Ante este escenario, la solución de emergencia ha sido desempolvar el viejo oleoducto de Kirkuk-Ceyhan , que conecta el norte del país con Turquía. Se trata de una ruta que llevaba inactiva por daños desde 2014 y que ha sido un blanco constante de sabotajes desde la invasión de 2003. En Xataka Ucrania se negaba a arreglar un oleoducto ruso bombardeado. La UE le ha dado 90.000 millones de razones para hacerlo De la propaganda al control de daños. De cara a la galería, el discurso oficial es triunfalista. Según un comunicado recogido por la agencia estatal Iraqi News Agency (INA) , la reapertura de la estación de bombeo de Sarlo ha sido celebrada por la North Oil Company como un rotundo "éxito técnico y administrativo". Para las autoridades iraquíes, recuperar esta ruta de exportación supone una "fuerte vuelta a la vanguardia" que demuestra, aseguran, la férrea voluntad del país y la capacidad de sus ingenieros para resucitar una infraestructura estratégica paralizada durante años. Sin embargo, la realidad detrás del escaparate gubernamental es mucho más precaria. ¿Significa esto que Irak ha resuelto su problema? En absoluto. Frente al optimismo institucional, el analista geopolítico Bachar el Halabi ofrece un severo baño de realidad : "Esto no es una recuperación de las exportaciones, es control de daños". El Halabi explica que este oleoducto aportará inicialmente unos 200.000 o 250.000 bpd de flujo federal desde Kirkuk. Una cifra que sirve para los titulares de la agencia estatal, pero que es una fracción minúscula si la comparamos con los 3,4 millones de barriles que Irak acostumbra a exportar desde el sur en tiempos de paz. El mercado global apenas ha pestañeado. Según Oilprice , la noticia de la reapertura hizo que el crudo Brent bajara ligeramente de los 103 a los 101 dólares por barril, pero advierte que este volumen no hará ninguna diferencia real en la oferta mundial. El diagnóstico final de El Halabi es tajante : "El sistema petrolero de Irak ha quedado totalmente expuesto. Este acuerdo es para estabilización, no es una resolución". El pacto histórico (y la llamada de Washington). Para lograr que el crudo vuelva a fluir hacia Turquía, Bagdad ha tenido que sentarse a negociar de urgencia con sus históricos rivales internos: el Gobierno Regional del Kurdistán (Erbil). En este pacto sin precedentes, la producción federal de Kirkuk viajará junto con la del Kurdistán por el mismo tubo, los ingresos irán directos a las arcas federales en Bagdad y se ha creado un comité conjunto para supervisarlo. Pero este acuerdo no ha surgido de la nada. Estados Unidos ha movido los hilos en la sombra. Tanto Reuters como el analista Bachar el Halabi confirman que hubo una intervención directa de la Casa Blanca: una llamada telefónica entre el enviado del presidente Trump, Tom Barrack, y el primer ministro kurdo, Masrour Barzani, fue la clave que logró romper el histórico bloqueo entre Bagdad y Erbil. Las sombras del acuerdo. A pesar del apretón de manos, el oleoducto está rodeado de amenazas. El primer gran obstáculo es la seguridad física: las milicias proiraníes llevan tiempo atacando infraestructuras energéticas en el Kurdistán. ¿Puede realmente Bagdad garantizar a las petroleras internacionales que sus instalaciones estarán a salvo de "errores" o ataques deliberados? Además, las heridas políticas siguen abiertas. L as tensiones habían escalado recientemente porque Bagdad intentó imponer un nuevo sistema electrónico de aduanas, algo que Erbil vio como un ataque frontal a su autonomía. Por su parte, el Kurdistán venía acusando al gobierno federal de imponerles un "bloqueo económico asfixiante". Y, flotando sobre todo esto, queda una humillación diplomática que nadie quiere mencionar en voz alta. Bagdad, siendo la capital árabe políticamente más cercana a Teherán, tuvo que esperar hasta el día 18 de la guerra para atreverse a pedir permiso a Irán para mover algunos de sus propios petroleros por el Estrecho de Ormuz. Rehén de su propia geografía . Irak ha logrado salvar un match point financiero crítico a corto plazo. Gracias a la diplomacia de urgencia y a la fuerte presión de Washington, el país podrá ingresar los dólares mínimos necesarios para pagar salarios públicos y evitar un colapso social inminente. Sin embargo, esta crisis ha desnudado su mayor debilidad. Al carecer de infraestructuras alternativas y de diversificación económica, Irak se confirma como el gran rehén de la guerra en Oriente Medio; un gigante petrolero que, para sobrevivir, ha tenido que confiar su destino a una vieja tubería remendada. Imagen | Photo by SELİM ARDA ERYILMAZ on Unsplash Xataka | Bombardeando Ras Laffan, Irán ha hecho algo más tomar represalias: ha desbloqueado la crisis energética definitiva - La noticia Con Ormuz cerrado, Irak afronta una fatídica cuenta atrás: se está quedando sin sitio para almacenar petróleo fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .