Verónica Foxley lleva una década siguiendo el crimen de Narumi Kurosaki. La autora del próximo libro sobre el caso advierte que el imputado comete tantas inexactitudes que la defensa se desmorona ante sus propias contradicciones.
Verónica Foxley lleva una década siguiendo el crimen de Narumi Kurosaki. La autora del próximo libro sobre el caso advierte que el imputado comete tantas inexactitudes que la defensa se desmorona ante sus propias contradicciones.