La Agencia Espacial Europea (ESA) ha decidido que no quiere abandonar la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) en silencio, menos aún en un punto en el que su principal apoyo, la NASA, mantiene una trayectoria errática desde la llegada de Donald Trump al poder. Cuando el mayor laboratorio orbital de la historia se acerca a su retirada (prevista en el año 2030), Europa prepara una última jugada estratégica: liderar su propia misión tripulada. Así, el Consejo de la ESA y los estados miembros han apoyado al proyecto EPIC (ESA Provided Institutional Crew). La idea es contratar una cápsula Crew Dragon de SpaceX, las naves que Elon Musk arrenda a la propia NASA y a todo aquel... Ver Más