Los veinte años de Pablitomix detrás de la mesa de mezclas dan para escribir un libro –o toda una saga–. “No soy el típico DJ mueble”, dice. Baja del escenario para unirse a la conga, se marca una coreografía en medio de la fiesta o tira de micrófono, “pero sin dar la chapa”. Aunque en 2007 empezó trabajando como suplente en bodas, en el Señorío de Beraiz, y con un equipo modesto que le compró a un amigo de su hermano, Pablo Larraya es ahora todo un experto en unir, a través de la música, a todas las generaciones que coexisten entre el público; una tarea que le ha costado más de un susto a este pinchadiscos de Pamplona.