Ya sabemos que vivir en el casco histórico de nuestra ciudad tiene grandes ventajas, pero cada día esta apuesta se hace más difícil por los inconvenientes que conlleva, debido en parte a los criterios estéticos y tipológicos protegidos por el Plan Especial de Protección del Casco Histórico (PEPCH), que establece la obligatoriedad de utilizar determinados materiales y elementos, sobre todo en patios, fachadas y cubiertas. Estamos de acuerdo aún suponiendo gastos añadidos que no ven compensados, ya que no existen ayudas ni rebajas impositivas por parte de la administración. Desde el año 2022, las asociaciones vecinales del Casco Histórico estamos reivindicando la posibilidad de tener el mismo derecho que los residentes en el resto de los barrios de Córdoba, e incluso que los locales y establecimientos turísticos (pisos, apartamentos, bares, restaurantes, hoteles), ubicados en el Casco y para los que sí se permite prácticamente cualquier ocupación de vía pública, toldos de colores, carteles y banderolas, luminarias, aires acondicionados y estufas, antenas parabólicas y televisores, cableado de todo tipo y hasta flores y arbustos de plástico, que por lo visto, forman parte de la “libertad individual ”, figura que desconocemos en relación con la legislación y normativa y que nos ha descubierto recientemente nuestro excelentísimo alcalde, sin ningún reparo, al afirmar que él no puede impedir que se incumpla la normativa del PEPCH en cuanto a fachadas y cubiertas. En relación con la movilidad y accesibilidad, también se nos discrimina. La industria turística, una vez más, disfruta de la posibilidad de carga y descarga, de tránsito de vehículos incluso de grandes dimensiones, mientras la vecindad, no podemos estacionar nuestro vehículo, ni tan siquiera para descargar la compra, ni trasladar a familiares mayores, enfermos y con movilidad reducida (últimamente nos comunican residentes que han sido multados por estacionar con este motivo). Están haciendo todo lo posible e imposible por “expulsarnos” del Casco. Cada vez son más las personas que abandonan el barrio donde han nacido, crecido, vivido y cuidado durante muchos años o toda su vida. La situación es absolutamente injusta y supone que la despoblación en nuestro casco histórico se multiplica. No podemos entender esta política por parte de nuestro ayuntamiento y le exigimos que ponga en marcha medidas que reviertan está situación de abandono. Es su obligación y responsabilidad velar y posibilitar por todos los medios que nuestro casco histórico sea un entorno habitable y lleno de vida, promoviendo la rehabilitación integral del mismo y apostar por mantener su valor patrimonial y residencial. No nos resignamos a dejar abandonada esta riqueza, su belleza, su historia, su vida y su valor. Y no nos resignamos a ser ciudadanos sin derechos. *Junta Directiva de la Asociación Vecinal La Axerquía.