Los intelectuales que se fueron del país en los 70 y los que se quedaron discutieron durante la dictadura de 1976 desde todos los rincones. La represión dividió a los intelectuales entre exiliados y resistentes, generando debates sobre el exilio como privilegio y la supervivencia cultural. Cruces de argumentos y declaraciones alimentaron los debates con la idea fija de recuperar la democracia y sus espacios de disenso.