5 series que derrocaron al algoritmo y triunfaron frente a la 'dictadura del éxito' de las plataformas

¿Hay una fórmula mágica para que una serie de TV triunfe hoy en día? ¿Hay hueco en el éxito para ficciones diversas que rompan con lo establecido en la era de las plataformas? Reflexionamos sobre el impacto del algoritmo en el consumo y la creación del arte y proponemos 5 series que triunfaron saliéndose del molde DEP - Muere Chuck Norris, protagonista de 'Walker Texas Ranger' y mítico héroe de acción, a los 86 años Análisis - Un año sin Jana en 'La Promesa': así va en audiencias la serie de RTVE tras el adiós más dramático y la amenaza de los fans “¿Quién quiere que yo quiera lo que creo que quiero?”, se preguntaba Jorge Drexler en el tema ¡Oh, algoritmo! de su anterior disco Tinta y tiempo, planteando una acertada reflexión sobre cómo las nuevas tecnologías y el universo del streaming han transformado el consumo y, como consecuencia, la propia creación artística. Esto es algo que afecta a todas las disciplinas, desde la información como la que ahora mismo está usted leyendo a la música o la ficción, tanto cinematográfica como de televisión, con las series sometidas a una 'dictadura del éxito' que algunos títulos, tal y como veremos a continuación, han logrado derrocar. Hasta hace unos años, que una serie triunfara o no dependía de factores también impredecibles pero más previsibles que ahora: su horario y día de programación en la parrilla, la promoción previa que se hiciera del producto, el reclamo de sus protagonistas o de su temática... Hoy en día, el ecosistema audiovisual ha cambiado por completo, con esas plataformas de streaming -cuya explosión en España comenzó en 2015 con el desembarco de Netflix en nuestro país- convirtiendo al algoritmo en un invisible programador capaz de decidir por nosotros qué vemos en la pequeña pantalla, cuándo lo vemos y cómo lo vemos. Así pues, se produce una espiral etérea y realmente trágica que acaba condicionando toda la cadena audiovisual, desde que se escriben los guiones hasta que nuestros ojos reciben la señal del televisor. Por un lado, el consumo no es líneal ni homogéneo entre el público, sino que depende de cada usuario, para el cual la 'máquina' aprende de su comportamiento y le ofrece aquellos contenidos que supuestamente encajan mejor con sus preferencias. Por otro, las grandes majors terminan centrando sus esfuerzos económicos en el lanzamiento de ficciones que se adapten a los parámetros que mejor les funcionan entre su clientela. Mientras tanto, los cineastas ven cómo ese algoritmo termina condicionando su propia creatividad a la hora de poner en pie las ideas que tenían para sus series. Y es que, voluntariamente o no, ese 'poder oculto' ha acabado imponiendo todo tipo de factores, como una duración ideal para los capítulos, unos perfiles de personajes predefinidos para lograr enganchar a una mayor parte del público, o unos ritmos narrativos determinados que retengan de forma más óptima la atención del espectador. Incluso, en algunos casos -en más de los que nos damos cuenta-, ha afectado a la composición escénica de los planos, dejando toda la acción en el centro -como ejemplificamos en la siguiente imagen con secuencias de la temporada final de Stranger Things - para que el contenido se pueda adaptar posteriormente al formato vertical de los teléfonos móviles y favorecer así su viralización en redes sociales. Tres planos de la temporada final de 'Stranger Things' Un algoritmo que no es infalible con las series Así pues, en la última década se ha producido una paradójica limitación de la libertad creativa. Pese a la expansión de las series, con un 'boom' dentro y fuera de nuestras fronteras que ha multiplicado exponencialmente las posibilidades del mercado, la diversidad narrativa se ha ido mermando en favor de fórmulas poco ambiciosas y repetitivas , con historias que se conciben pensando cada vez más en esa lógica matemática que maneja desde las sombras la visibilidad de los títulos en las plataformas. Con todo, no son pocas las voces que alertan desde dentro de la industria de un empobrecimiento cultural en la ficción -en cine o televisión- que deja atrás a propuestas más valientes que difícilmente lograrían hacerse un hueco entre los productos a los que mayor proyección y espacio se les da dentro de las plataformas. Pese a todo, esta poblemática de la cultura de masas , que no es nueva -aunque sí lo es la forma en la que se nos plantea- y sobre la que ya en 1964 discurría Umberto Eco en su emblemática obra Apocalípticos e integrados [o también recientemente el colega Pedro Vallín en su libro ¡Me cago en Gordard! ], encuentra ciertas rendijas que dejan pasar una luz que invita al optimismo. Dentro de todo este caótico paradigma, todavía siguen produciéndose ciertas revelaciones que demuestran que ese algoritmo no es infalible . En los últimos años, contra todo pronóstico, algunas series sí que han logrado triunfar a pesar de no responder a los cánones dominantes dentro de las plataformas. Hablamos de producciones que rompieron los moldes imperantes y que lograron su éxito gracias al boca a oído o a comunidades de seguidores naturales de la ficción que amplificaron el altavoz publicitario que les habían previamente designado. Es decir, gracias al poder de la humanidad , de lo terrenal, frente al del 'big data' y el 'engagement'. Plataformas de streaming nacionales e internacionales 5 series que derrocaron al algoritmo Sin querer desmerecer ni restar valor a los títulos comerciales, nos referimos en este reportaje a excepciones que demuestran que hay ciertos agentes en el consumo que aún la tecnología no puede controlar. Factores como la emoción o la sorpresa , que son impredecibles y que hacen que el éxito o no de una serie se base en algo más que sus métricas y resultados numéricos. A continuación, proponemos cinco series que calaron con fuerza en el público a pesar del algoritmo: · Adolescencia (Netflix) Así es la serie: Adolescencia narra la historia de una familia cuyo mundo se ve trastornado cuando su hijo Jamie (Owen Cooper), de 13 años, es arrestado por el asesinato de una adolescente de su misma escuela. Stephen Graham interpreta al padre y adulto responsable de Jamie, Eddie Miller. Ashley Walters encarna al inspector Luke Bascombe, y Erin Doherty hace de Briony Ariston, la psicóloga clínica asignada al caso de Jamie. Por qué triunfó: Adolescencia fue el gran fenómeno de ficción de 2025, arrasando de principio a fin toda la temporada de premios y dominando galardones de gran reconocimiento como los Emmy o los Globo de Oro , entre muchos otros. La miniserie británica no sólo consiguió el favor de la crítica y de la industria, sino que rompió récords de consumo a nivel mundial dentro de Netflix gracias al 'boca a boca' y a pesar de no seguir las mencionadas fórmulas que garantizarían su éxito. Precisamente, las claves del fenómeno -las cuales desarrollamos en este otro artículo - fueron las particularidades que la hacían salirse de los estándares del algoritmo: entre otros factores, un reparto sin reclamos comerciales pero de sumo talento y una narración de sus cuatro episodios en plano secuencia que propiciaron un alarde de maestría técnica e interpretativa. Su temática acabó incluso saltando a la política , llevando a los jóvenes y la educación al centro del debate. · The Pitt (HBO Max) Así es la serie: The Pitt es un examen realista de los retos a los que se enfrenta el personal sanitario en los Estados Unidos de hoy, visto a través de la lente de los héroes de primera línea que trabajan en un hospital moderno de Pittsburgh, Pensilvania. Cada episodio sigue una hora del turno de 15 horas del Dr. Robby (Wyle) como jefe de urgencias del Pittsburgh Trauma Medical Hospital. Por qué triunfó: The Pitt es otra de las series más aclamadas de los últimos años, reconocida también en los nombrados Emmy y Globos de Oro . Su caso es casi revolucionario, porque ha triunfado en plataformas nadando en la dirección totalmente contraria a la del cauce que recorre la ficción en el universo del streaming . Este drama médico ha logrado una gran popularidad en HBO Max gracias, en parte, a que ha recuperado las estrategias clásicas de emisión de las series en abierto: episodios que rondan la hora de duración, temporadas largas de 15 capítulos y estreno semanal de sus entregas. También el lanzamiento de una temporada cada año, trayendo de vuelta unos plazos de producción que, en los últimos años, se han dilatado hasta la extenuación, tal y como explicamos en este otro reportaje . The Pitt sorprende también con una narrativa inusual, que potencia el realismo de las emergencias médicas, con cada capítulo reflejando en tiempo real cada hora del turno de urgencias del hospital. · Mi reno de peluche (Netflix) Así es la serie: Basada en la exitosa y galardonada obra en solitario del festival Fringe de Edimburgo, Mi reno de peluche narra la retorcida relación del comediante en apuros Donny Dunn (Richard Gadd) con su acosadora y explora cómo le afecta esta situación mientras se ve obligado a enfrentarse a un trauma enterrado en lo más profundo de su ser. Este drama cautivador, divertido y oscuro también cuenta con las actuaciones de Jessica Gunning como Martha, Nava Mau como Teri y Tom Goodman-Hill como Darrien. Por qué triunfó: Mi reno de peluche se convirtió en 2024 en una de las series revelación del año, tanto en premios como en los charts de consumo de Netflix. Y lo hizo contra todo pronóstico, ya que traía a las pantallas una historia controvertida, incómoda y, por momentos, muy cruda a través de unos personajes a priori poco carismáticos y, también por momentos, realmente antipáticos. Con un reparto prácticamente anónimo, la ficción triunfó por la conversación que generó en la primavera de aquel año su sorprendente y potente premisa y el bucle de desdichas en el que se ve envuelto su protagonista. La miniserie británica puso sobre la mesa el debate de la validación social, reivindicando la empatía en una sencilla y brillante escena final que cerraba a la perfección el círculo de sus tramas. · Ángela (Atresplayer) Así es la serie: Narra la vida de Ángela (Verónica Sánchez), una mujer aparentemente feliz junto a su marido, Gonzalo (Daniel Grao), con quien tiene dos hijas. Pero bajo esa idílica fachada, Ángela oculta un infierno de maltrato. Siempre en tensión, el frágil equilibrio de Ángela termina de romperse cuando conoce a Eduardo (Jaime Zatarain), un antiguo compañero de instituto por el que se siente inmediatamente atraída. Sin embargo, gracias a la intervención de su mejor amiga Esther (Lucía Jiménez), Ángela descubrirá que Edu no es quién dice ser. Por qué triunfó: El de Ángela es un caso bastante particular, ya que se coló en el número 1 de Netflix en España, y otra gran cantidad de países, sin ser un título original de la plataforma roja. El gigante americano se hizo con la ficción tras su estreno primero en Atresplayer y después en abierto a través de Antena 3, donde tampoco consiguió unas audiencias realmente notables. Aupada una vez más por el efecto bola de nieve de ese 'boca a oído', Ángela logró batir al algoritmo de Netflix pese a contar con varias 'trabas' iniciales: por un lado, que se presentaba como un thriller más dentro de la sobresaturada oferta del género y, por otro, que llegaba como una ficción basada en la británica Ángela Black , que tuvo un buen rendimiento pero sin alardes en la televisión de Reino Unido. Pese a todo, fue elevada por la fuerza de su personaje principal y su potente premisa, poniendo la violencia machista en la conversación social · Los años nuevos (Movistar Plus+) Así es la serie: Ana (Iria del Río) cumple 30 años el día de Año Nuevo con la vida aún por resolver: vive en un piso compartido, no le gusta su trabajo, cambia a menudo de amigos... Óscar (Francesco Carril) cumple 30 años el día de Nochevieja con la vida casi resuelta: médico vocacional, amigos fieles, y una relación que va y viene. La noche en la que los dos cumplen los 30 se conocen, se enamoran, y comienzan una relación cuyas idas y venidas se alargarán diez años. Por qué triunfó: Los años nuevos fue uno de los grandes fenómenos del tramo final de 2024, cuando consiguió una gran viralidad en Internet que hizo intuir un gran consumo en Movistar Plus+ que realmente desconocemos, ya que la plataforma de Telefónica no ofrece datos. Sin embargo, mucho se habló de esta serie a la que solo pudo eclipsar en la temporada de premios -y en el ranking anual de verTele - una ficción 'hermana' dentro de Movistar: la brillante Querer de Alauda Ruiz de Azúa. Con un reparto sin cartel verdaderamente comercial, el reclamo fue su creador Rodrigo Sorogoyen, demostrando que la autoría en la ficción también tiene hueco y aceptación frente a las fórmulas más maintream . El cineasta deconstruyó la comedia romántica en una ficción de voluntad indie que triunfó por su rompedora cotidianidad y realismo, por la identificación generacional del público con su pareja protagonista y por su riesgo narrativo, jugando con el tiempo -como hicieron otras series que recogimos en este especial - al reflejar un año de los diez que conforman la historia en cada uno de los diez capítulos que la componen.