En el parvulario de la política enseñan que cuando apenas hay opciones de ganar lo más rentable es buscar el punto débil del contrario e intentar que sólo se hable de eso. María Jesús Montero sabe que viene a las elecciones andaluzas con una sola duda por resolver: si obtendrá los peores resultados de la historia para el PSOE o empatará con Juan Espadas. Y ante la debacle que se le aproxima no tiene más remedio que sacar todas las tretas de fontanería que conoce. La vicepresidenta, ministra de Hacienda y candidata de fin de semana en Andalucía ha sentenciado que las elecciones van a ser «un referéndum sobre la Sanidad», pero la desesperación le ha hecho olvidar que un... Ver Más