Corría el año 2011, durante las obras de remodelación a las que se sometió la iglesia de Caleiro, cuando una joven investigadora de Historia del Arte, Alicia Padín, descubría, tras el retablo de la iglesia de Caleiro, un conjunto pictórico de finales de la época gótica, principios de la renacentista, del que no se tenía ningún tipo de noticia.