Hay lugares que no necesitan grandes artificios para gustar. Alma Palma, en Portixol, es uno de ellos. Situado a pocos pasos de Los Molinos y con vistas abiertas hacia el mar, con la calma dibujándose a lo lejos, este amplio espacio demuestra que, a veces, lo simple es exactamente lo que apetece. El local es bonito sin pretensiones. Luz natural, mesas cómodas, una terraza que invita a quedarse más de la cuenta y ese ambiente relajado tan propio de la zona. Aquí no se viene a impresionar, sino a disfrutar. Y eso, en Palma, cada vez se agradece más.