Caballos por vátios

Martínez es el hombre que susurraba a los caballos. Jaime, en voz baja, y al oído les decía: «Cuando sea alcalde os libraré de las galeras». Los equinos no se lo creían, pero le votaron y un día, Jaime Martínez, cumplió su palabra. Suena a cuento chino, no obstante, se ha cumplido. Casi treinta caleseros, de los de toda la vida, cambiarán el verano que viene, sus fustigados caballos por galeras eléctricas que sin ruido y sin la fusta, pasearán a los turistas más curiosos por las céntricas calles de nuestra vetusta ciudad.