Un estafador que ganó 8 millones de dólares con canciones hechas con IA devolverá todo el dinero

Hace un par de años saltó una de las noticias que más alarmas encendieron en la industria discográfica acerca del futuro de la inteligencia artificial aplicada a la música. Un productor estadounidense llamado Michael Smith fue arrestado por estafar más de 8 millones de dólares en regalías (en un primer momento se informó de que fueron 10), empleando 'bots' y canciones creadas con IA en plataformas de 'streaming' como Spotify, Amazon Music, YouTube Music y Apple Music. Según una investigación del FBI, Smith utilizó miles de cuentas automatizadas para inflar artificialmente el número de reproducciones de música generada por inteligencia artificial, obteniendo hasta 661.000l reproducciones diarias . Por todo ello, fue detenido bajo la acusación de fraude electrónico, lavado de dinero y otros delitos. Este jueves, Smith se ha declarado culpable ante el juez federal John G. Koeltl del cargo de conspiración para cometer fraude electrónico, que conlleva una pena máxima de cinco años de prisión, y ha acordado pagar 8.091.843,64 dólares en concepto de indemnización. El juez Koeltl dictará sentencia definitiva este verano para el caso, que está siendo investigado por la Fiscalía a través de la Unidad de Fraudes Complejos y Delitos Cibernéticos. En su declaración de culpabilidad, Smith admitió haber creado cientos de miles de canciones utilizando IA y, a su vez, haber utilizado miles de ' bots' para reproducirlas miles de millones de veces, como lo haría un consumidor promedio, para obtener ingresos. Al distribuir las reproducciones entre miles de cuentas, logró evadir la detección de servicios de 'streaming' como Amazon Music, Apple Music, Spotify y YouTube Music. Finalmente, Smith obtuvo más de 8 millones de dólares en regalías. «Michael Smith generó miles de canciones falsas usando inteligencia artificial y luego las reprodujo miles de millones de veces», dijo Jay Clayton, fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, en un comunicado. «Aunque las canciones y los oyentes eran falsos, los millones de dólares que Smith robó eran reales. Millones de dólares en regalías que Smith desvió de artistas y titulares de derechos legítimos. El descarado plan de Smith ha terminado, ya que ha sido declarado culpable de un delito federal por su fraude asistido por IA». La música se puede escuchar en plataformas de 'streaming' como Amazon Music, Apple Music, Spotify y YouTube Music. Cada vez que se reproduce una canción en una de estas plataformas, el compositor, el intérprete y, en algunos casos, otros titulares de derechos, deben recibir pequeñas regalías. Estas regalías se distribuyen proporcionalmente entre los músicos y compositores a partir de un fondo común. En consecuencia, el fraude en el 'streaming' desvía fondos de los músicos y compositores cuyas canciones fueron escuchadas legítimamente por consumidores reales hacia quienes utilizan la automatización para simular una reproducción legítima. En este sentido, la directora adjunta en funciones del FBI, Christie M. Curtis, declaró que «el presunto plan del acusado jugaba con la integridad de la industria musical mediante un intento concertado de eludir las políticas de las plataformas de 'streaming'» y aseguró que «el FBI sigue dedicado a desplumar a quienes manipulan la tecnología avanzada para recibir beneficios ilícitos e infringir el genuino talento artístico de otros». Innumerables figuras del mundo de la música han levantado la voz contra estas prácticas, y este mismo jueves también se ha producido otra noticia relativa a la lucha de los músicos británicos para ponerle coto. Un colectivo de grandes estrellas que incluye a Elton John y Paul McCartney ha conseguido que el gobierno del Reino Unido dé marcha atrás y renuncie a su plan inicial para flexibilizar la protección de los derechos de autor en beneficio de las empresas de inteligencia artificial. Más de 400 artistas firmaron en mayo de 2025 una carta abierta para exigir que sus obras no quedaran expuestas al uso indiscriminado por parte de desarrolladores de IA, rechazando de plano este proyecto de ley que contemplaba una excepción que liberaba a las empresas tecnológicas de solicitar permiso para usar contenidos protegidos para el entrenamiento de algoritmos. Tras la presión ejercida por este colectivo, que recientemente reunió a más de un millar de músicos para crear un disco de protesta titulado 'Is this what we want?' ('¿Es esto lo que queremos?'), la ministra de Tecnología e Innovación, Liz Kendall, ha informado de que el citado proyecto de ley «ya no es la opción preferida del gobierno» en un comunicado enviado al Parlamento, donde también se reconoce que la propuesta había sido «rechazada abrumadoramente por la gran mayoría de las industrias creativas». La reacción del sector de la inteligencia artificial no se ha hecho esperar: Matthew Sinclair, de la Computer and Communications Industry Association UK, ha declarado que es «decepcionante que el Reino Unido siga rezagado respecto a Japón, la Unión Europea y Estados Unidos, que están ofreciendo la flexibilidad y protección necesarias para fomentar la inversión en IA».