La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán ha entrado en su tercera semana, y Donald Trump está atascado. El conflicto es muy impopular, incluso en parte de su base Maga ( Make America Great Again ). Y a ocho meses de las elecciones de medio mandato, el Partido Republicano está preocupado por las repercusiones políticas, mientras las consecuencias económicas se dejan sentir en los bolsillos. El presidente les había prometido, durante su campaña de 2024, acabar con la era de las guerras interminables y reducir el coste de la energía. Está ocurriendo todo lo contrario, aunque por el momento no se plantea enviar soldados sobre el terreno. Al menos por el momento, si creemos lo que dice la web Axios , la Casa Blanca está considerando desplegar tropas para hacerse con el depósito estratégico de petróleo iraní de la isla de Jark , situada a unos treinta kilómetros de la costa de Irán. O incluso enviar un equipo de fuerzas especiales en una misión de alto riesgo para hacerse con el uranio enriquecido enterrado bajo los escombros, lo que sería, según el New York Times , “una de las operaciones militares más arriesgadas de la historia moderna de Estados Unidos”. El contexto parece altamente favorable para la oposición demócrata . Podría beneficiarse de los errores cometidos por Trump, denunciar la ilegalidad del conflicto y exigir su fin. Y, sobre todo, intentar recuperar terreno, dos años después de la lamentable derrota de su candidata, Kamala Harris, lastrada por el “cheque en blanco” de Joe Biden a Israel. Paradójicamente, con su actitud, los dirigentes demócratas refuerzan las divisiones de la amplia coalición que es realmente su partido. Esto recuerda a 2004. En aquella época, dice Jack Roush , doctorando en Historia Internacional en la London School of Economics (LSE), las ambigüedades del candidato presidencial John Kerry sobre la guerra de Irak, iniciada un año antes, le habían salido caras. Fue derrotado por el presidente saliente, George W. Bush. Dos años más tarde, los demócratas habían aprendido de sus errores y denunciaban de forma más tajante y convincente la intervención militar de George W. Bush en Irak. Eso les resultó provechoso en las elecciones de medio mandato y, posteriormente, en 2008, en las presidenciales, con la victoria de Barack Obama, elegido con la promesa de poner fin a las guerras en Irak y Afganistán. “Los años 2004 y 2006 nos enseñaron que la claridad y la coherencia son esenciales en los debates de política exterior”, señala Jack Roush. “Esto resultaría especialmente importante si la opinión pública se volviera aún más en contra de las acciones de la Administración, en caso de que las operaciones se prolongaran varias semanas, o incluso más, y de que Estados Unidos sufriera nuevas bajas humanas”. Sin embargo , desde el inicio de los ataques, a finales de febrero, los principales líderes demócratas del Congreso han sido incapaces de transmitir un mensaje claro de condena. Tanto Hakeem Jeffries (Cámara de Representantes) como Chuck Schumer (Senado) se han centrado en cuestiones de procedimiento, reprochando sobre todo a la Casa Blanca no haber solicitado la autorización del Congreso. Han luchado para conseguir una votación sobre una resolución dedicada a los “poderes de guerra” ( war powers ) del presidente para limitar su actuación. Una lucha en gran medida simbólica, ya que los demócratas no habrían tenido, de todos modos, la capacidad de oponerse al veto del presidente. “En realidad no se oponen” , opina ante Mediapart Tristan Cabello, profesor titular de la Universidad Johns Hopkins y autor de La victoria de Zohran Mamdani en Nueva York. Un laboratorio para la izquierda (edit. Textuel, 2026). “No hay una gran diferencia en política exterior, en esta política belicista, entre los demócratas centristas y los republicanos . Lo que hay es una línea de fractura con el ala izquierda del Partido Demócrata y con los DSA [los Socialistas Demócratas de América – ndr] y demás partidos minoritarios, los cuales, evidentemente, tienen una visión antiimperialista.” Esta falta de claridad se produce también en un momento en que el apoyo incondicional a Israel está en declive dentro del Partido Demócrata . En las recientes primarias para las elecciones de medio mandato, que tendrán lugar en noviembre, candidatos de una izquierda rupturista que denunciaban la situación en Gaza y rechazaban los fondos del lobby proisraelí AIPAC ( American Israel Public Affairs Committee , Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos) obtuvieron resultados importantes y, en algunos casos, incluso resultaron elegidos. Es el caso, el mes pasado, de Analilia Mejía , directora de campaña de Bernie Sanders durante la campaña presidencial de 2020, elegida en un distrito de Nueva Jersey considerado, sin embargo, como moderado. “Ganó en el distrito que dejó vacante Mikie Sherrill [tras su victoria como gobernadora del Estado – ndr], un distrito bastante burgués”, subraya Tristan Cabello. “Gana por amplia mayoría con una campaña a favor de Gaza y contra el ICE, una victoria que no esperábamos.” La denuncia del apoyo incondicional a Israel y el rechazo a los fondos de AIPAC son “la nueva línea divisoria”, prosigue. “Así es como los candidatos de izquierdas se distinguen de los adversarios del establishment centrista”. En estas primarias anticipadas de Nueva Jersey, el AIPAC gastó 2 millones de dólares para ir contra el excongresista Tom Malinowski. Aunque se declara proisraelí, rechaza cualquier ayuda incondicional a Israel. Ironía del destino, eso propició la victoria de Analilia Mejía, quien calificó de genocidio la intervención militar de Israel en Gaza. En Illinois, donde se celebraron varias primarias el martes 17 de marzo, el lobby proisraelí invirtió al menos 20 millones de dólares. Pero tras su fracaso en Nueva Jersey, cambió de táctica y recurrió a comités de acción política (PAC) que no muestran su cercanía con él. Así, para sembrar la división entre los candidatos más progresistas, un grupo llamado Chicago Progressive Partnership difundió anuncios apoyando a Bushra Amiwala con el objetivo de perjudicar a la candidata Kat Abughazaleh . Esta última, experiodista de Media Matters for America , se presentaba por el 9º distrito de Illinois, que agrupa zonas situadas al noroeste de Chicago. Esta joven activista palestino-americana, de 26 años , situó en el centro de su dinámica campaña la denuncia del genocidio en Gaza y el apoyo militar estadounidense a Israel. No lo consiguió por muy poco, quedando justo por detrás de Daniel Biss , el alcalde de Evanston, una ciudad de las afueras de Chicago. Este último, judío y nieto de supervivientes del Holocausto , también fue blanco de los PAC afiliados al AIPAC por haberse pronunciado en contra de la ayuda incondicional de Estados Unidos a Israel. En su discurso del martes por la noche tras su victoria, abordó el tema y explicó que estaba “muy orgulloso” de la forma en que los candidatos demócratas “han abordado la cuestión israelo-palestina siendo conscientes de los matices y la complejidad de este tema”. “Sí, el Estado de Israel fue un refugio seguro para mis abuelos , supervivientes del Holocausto, y para su hija de dos años, mi madre, en 1948”, añadió. “ Y, al mismo tiempo, la opresión del pueblo palestino es una mancha inaceptable para el mundo y también para el pueblo judío, y esto debe acabar.” También criticó duramente las presiones del lobby proisraelí: “El AIPAC ha gastado una suma increíble, más de 7 millones de dólares [en el 9º distrito], para defender la idea de que no podemos aceptar ningún matiz, que no podemos aceptar la realidad de los relatos contrapuestos, que no podemos luchar por la justicia para todos.” “Amigos míos, voy a luchar en el Congreso por este principio fundamental de autodeterminación y justicia para cada ser humano que vive en Oriente Próximo”, declaró entre los aplausos de sus seguidores. La guerra en Irán vuelve a situar, tras la guerra genocida en Gaza, la cuestión israelo-palestina en el panorama electoral. Según Axios, el informe denominado “de autopsia”, encargado tras la severa derrota de Kamala Harris, concluyó que la postura de la administración Biden sobre Gaza le había hecho perder muchos votos. Pero los responsables del Comité Nacional Demócrata han optado por no hacerlo público. En Illinois , el martes, las primarias no han hecho “surgir a las figuras más disruptivas”, comenta Tristan Cabello en Substack , aunque están avanzando. No ha habido victorias al estilo de Zohran Mamdani o James Talarico —quien, a principios de marzo en Texas, se impuso frente a la favorita del establishment demócrata, Jasmine Crockett—, sino una mezcla entre progresistas y moderados . Sin embargo, añade, “los que se imponen son precisamente los perfiles de la izquierda progresista integrada en el Partido Demócrata. La dinámica es clara. Una izquierda rupturista avanza entre el electorado , pero se enfrenta a estructuras diseñadas para contenerla”. Hay una tensión en el seno del Partido Demócrata alimentada por las divergencias en materia de política exterior. Y si la guerra en Irán se prolonga, las próximas primarias en California serán la ocasión de ver sus efectos. Joseph Kent, director del Centro Nacional de Lucha contra el Terrorismo, anunció el martes 17 de marzo su dimisión en protesta por la guerra contra Irán. Exmilitar de las fuerzas especiales, es el primer alto cargo en abandonar la Administración Trump por este motivo. “No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se está librando actualmente en Irán”, declaró en una carta de dimisión dirigida a Donald Trump y que compartió en la red social X. “Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación , y está claro que hemos desencadenado esta guerra bajo la presión de Israel y de su poderoso lobby americano”. Joseph Kent acusa a “altos cargos israelíes y a miembros influyentes de los medios de comunicación americanos” de haber llevado a cabo una “campaña de desinformación” que ha alimentado un “clima belicista favorable a una guerra contra Irán”. “Esa caja de resonancia se utilizó para engañaros haciéndoos creer que Irán representaba una amenaza inminente para Estados Unidos, y que si atacabais ahora, el camino hacia una victoria rápida estaba asegurado”, añadió. Se ha entrevistado a Tristan Cabello el lunes 16 de marzo. Se ha citado su cuenta de Substack para el análisis de los resultados de las primarias de Illinois. Traducción de Miguel López