Con la llegada del Eid al-Fitr, ayer, las mezquitas de las comarcas se convirtieron en el epicentro de una de las festividades más emotivas de toda la zona. Tras un mes de ayuno y reflexión, la comunidad musulmana local culminó el Ramadán con un rezo colectivo marcado por la gratitud y el estreno de vestimentas tradicionales. El ambiente de introspección de las semanas previas dio paso a una jornada de júbilo donde el saludo «Eid Mubarak» resonó con fuerza, simbolizando el éxito espiritual alcanzado. Más allá del rito religioso, la celebración en lugares como Silleda o Lalín destacó por su carácter solidario y social. Antes de la oración, los fieles cumplieron con el «Zakat al-Fitr», una donación para asegurar que las familias más vulnerables también puedan festejar este mes emblemático para los musulmanes. La jornada continuo en los hogares con platos típicos con distintas preparaciones y puertas abiertas, consolidando esta fecha como un puente de convivencia que integra las tradiciones islámicas en el corazón de la comarca de Deza a través de la hospitalidad y la alegría compartida por todos los fieles.