Secuelas distópicas

Cuando Aldous Huxley publicó en 1946 una nueva edición de su ya famosa novela Un mundo feliz, se jactaba en el prólogo por el cumplimiento de muchas de sus profecías distópicas. Tres años más tarde, aparecería 1984, a la que daría respuesta en 1958 con su Nueva visita a un mundo feliz, publicada ya después del éxito de George Orwell. Aquí, Huxley lanza una afirmación irrebatible hoy: «En el futuro inmediato, los métodos punitivos de 1984 cederán el sitio a los estímulos y manipulaciones de Un mundo feliz».