Los vigueses tenían de renta bruta media anual en torno a 10.500 euros en el año 2000. Esa cifra sufrió vaivenes a lo largo de estas dos últimas décadas y media, con caídas pronunciadas durante la crisis que se inició en 2008 y también durante los años de la pandemia, donde se destruyeron numerosos empleos y los vigueses (y el resto de la sociedad) vieron disminuida considerablemente su capacidad adquisitiva.