La Armada despliega misión de vigilancia marítima en Melilla y las plazas españolas dentro de un operativo permanente que refuerza el control sobre una de las zonas más sensibles del entorno nacional. Este movimiento forma parte de una estrategia más amplia de seguridad que afecta directamente a rutas clave del Mediterráneo. En los últimos meses, el aumento de la presión migratoria, el tráfico marítimo y la tensión geopolítica han situado a estas aguas en el centro de atención. Sin embargo, hay un elemento concreto detrás de este despliegue que explica por qué se ha intensificado ahora.