Hay algo casi mágico en encontrar un bosque de castaños en plena sierra cordobesa. Cuando uno piensa en la provincia de Córdoba, lo habitual es imaginar dehesas de encinas, matorral mediterráneo o extensos olivares. Por eso, descubrir el Castañar de Valdejetas, con sus hojas doradas en otoño y su frondosidad casi atlántica en primavera, se convierte en una pequeña sorpresa.