Hay que reconocerle algo a la presidenta Díaz Ayuso: una constancia admirable. Treinta viajes internacionales en siete años. Nueva York, Miami, Austin, Seúl, Lima, Montevideo, Buenos Aires, Bruselas, París, Yeda... Un ritmo de casi un viaje al extranjero cada trimestre, con séquito, con coste público, con Telemadrid de cámara. Un esfuerzo titánico. Una dedicación sin fisuras. A viajar. Lo que ya no está tan claro es lo que trae de vuelta en la maleta. Porque en siete años de turismo institucional, la Comunidad de Madrid no ha publicado ni un solo informe independiente que cuantifique el retorno económico de esos desplazamientos. Ni uno. Lo que sí tenemos son fotografías: Ayuso posando junto a un famoso chef en Nueva York, asistiendo a un espectáculo de flamenco, reuniéndose con estudiantes españoles en Columbia… Ah, y no olvidemos al alcalde de Sevilla. Gastronomía, danza y foto de grupo. Y ahora, sin despeinarse defiende las actuaciones de Trump "porque si nadie hiciera nada, seguiría habiendo presos en Venezuela o en los túneles de Hamás", olvidando, seguro que por amnesia temporal y no por absoluta inmoralidad, los miles y miles de muertos inocentes, incluidas las decenas de niñas asesinadas por bombas indiscriminadas en Irán. Ahí está la diplomacia económica del siglo XXI según la Comunidad de Madrid. Pero hay un destino que merece atención especial: Miami. La presidenta ha viajado seis veces a Estados Unidos en seis años con cargo al erario público. Y Miami, en particular, le suscita una devoción especial. Ella misma nos explicó el motivo con su habitual modestia intelectual: le gusta ir porque "la vida en Florida demuestra cómo el ser humano, huyendo del comunismo, es capaz de llegar tan lejos". Qué profundidad. Qué visión estratégica. Ahora bien, resulta que Miami también es importante para otra persona de su entorno cercano. Alberto González Amador, pareja de la presidenta, constituyó una empresa en Boca Ratón, Florida, en octubre de 2022, la misma semana en que Hacienda le notificó la ampliación de la inspección fiscal que le abría por fraude. Y esa empresa se registró, qué casualidad, justo tras el viaje institucional que Ayuso había realizado a Miami entre el 24 y el 28 de junio de ese mismo año. El portavoz del PP en la Asamblea defendió entonces el viaje porque la presidenta "está promoviendo acuerdos económicos". Sí. Acuerdos. De algún tipo… Y hay más coincidencias de esas que la vida va poniendo en el camino. En junio de 2024, Ayuso viajó a Alemania precisamente el mismo día en que estaba prevista la declaración judicial de su pareja por presuntos delitos de fraude fiscal, y en abril de 2025 la señora presidenta viajó a Ecuador el mismo día en que estaba prevista otra declaración judicial del ciudadano particular defraudador confeso. "Casualidad", dijo su Gobierno. Una más en una larga lista. Cuando el novio declara ante el juez, la presidenta despega. Una agenda muy bien coordinada, hay que reconocerlo. Alberto González Amador está procesado por fraude fiscal y falsedad documental, con petición de...