Con Donald Trump se acaban los calificativos. El resto tendemos a pensar antes de hablar, pero él no. Sólo así me explico que, preguntado por el hecho de no avisar a sus aliados antes de atacar Irán, dijera que buscaban el factor sorpresa y, delante de la primera ministra japonesa, soltara sin despeinarse: “¿Y quién sabe más de sorpresas que Japón? ¿Por qué no me avisaron de lo de Pearl Harbor?”. En su cabeza era espectacular, que dijo aquel. No contento con pretender arrastrar a todo el mundo a la guerra que él ha provocado con Irán, terminará por provocar otro conflicto, éste con sus socios.