"'Ya no estoy enamorada de ti". Esta frase partió en dos la vida de Manuel Vilas (Barbastro, 1962), convirtiéndolo en un hombre divorciado y solo. Sin embargo, del dolor surgió 'Islandia' (Destino), una novela optimista en la que recorre todas las fases del duelo tras una ruptura. Escribir tenía un poder terapéutico y salvífico para mí. Lo que al principio era una terapia, luego cobró cuerpo literario", explica el autor en una entrevista con ElPlural. Lejos del ajuste de cuentas, Vilas convierte la experiencia íntima en un relato sobre cómo sobrevivir a una ruptura. "El divorcio sólo me dolía cuando dejaba de escribir", asegura. En esa doble condición, la de hombre herido y escritor, se levanta una novela en la que la escritura funciona no sólo como refugio, sino también como forma de comprender lo que ocurre. 'Islandia' explora la posibilidad de que el amor cambie de forma y no desaparezca por completo. "La novela narra cómo una relación de carácter amoroso basada en un amor romántico, se rompe y da origen a otro tipo de amor, se transforma en amistad", sostiene Vilas. Esa idea recorre la novela, dibujando un horizonte esperanzador para un hombre de 63 años, educado en la idea de que quedarse solo, sin pareja, equivale a un fracaso. Entrevista con Manuel Vilas: "Cogí una afición laboral extraordinaria, enganchado todo el día a la novela" P.- ¿Cómo estás? R.- Tirando. Más o menos bien. Se agradece la pregunta. P.- La novela surge a raíz de tu divorcio y atraviesa todas las fases del duelo. ¿Lo revives de alguna manera, con la publicación de 'Islandia'? R.- Sí, lo he reactivado. Escribir tenía un poder terapéutico y salvífico para mí. Lo que al principio era una terapia, luego cobró cuerpo literario, cuando vi que había una historia con fuerza. Por un lado, estaba viviendo el divorcio y por otro lo estaba escribiendo. [Se ríe]. El divorcio sólo me dolía cuando dejaba de escribir. Cogí una afición laboral extraordinaria, enganchado todo el día a la novela, con una intensidad tremenda porque mientras la escribía no sufría. Me hice adicto a una novela. Ella no se ve reflejada en lo que yo cuento y probablemente tiene razón P.- ¿Qué te ha dicho ella? R.- Yo pacté la novela con ella. No la quiso leer, le expliqué de qué iba, las cosas más íntimas que había y ella tomó una decisión de enorme generosidad, decirme 'escribe la novela, si la leo, como soy escritora, tendré la tentación de cambiar cosas. No quiero censurarte lo que tú has escrito, así que lo dejamos al criterio de nuestros editores que son los mismos'. Ella no se ve reflejada en lo que yo cuento y probablemente tiene razón. Ahí está uno de los grandes meollos fundacionales, filosóficos, históricos y existenciales de la literatura, que es su parecido con la realidad, su inspiración. ¿Hasta qué punto es una historia real y hasta qué punto es una historia que procede de la ficción? Es la pregunta del...