Volver la vista atrás, además de un ejercicio de nostalgia que nos gusta especialmente a los más mayores, también es una buena decisión cuando tratamos de entender el presente, comprobar cómo hemos evolucionado hasta el momento actual y, de paso, atisbar hacia dónde nos encamina el futuro. Una de las conclusiones más claras mirando la evolución del mercado en las cuatro últimas décadas es que nunca antes como ahora había estado la oferta tan diversificada. Dejando al margen las nuevas variantes de movilidad exclusivamente eléctrica, que ya son un mercado en sí mismas, las versiones propulsadas por motores de combustión son de lo más variopinto, algo con lo que los amantes de los coches no hubiéramos ni osado imaginar allá por mediados de los años ochenta.