E-TIC enseña a más de 4.700 menores a navegar por el mundo digital con criterio y valores éticos: "Las familias tienen que involucrarse activamente, tienen que estar ahí"

El programa educativo E-TIC, impulsado por la fundación Diario de Navarra, se ha consolidado como una herramienta clave para que niños, niñas y adolescentes aprendan a desenvolverse en el mundo online “de una manera más equilibrada, con valores éticos y con criterio”. Así lo explica Anabel Eguillor, directora de la iniciativa, que considera la franja de edad de 6 a 12 años como "idónea" para empezar a adquirir hábitos y valores en el entorno digital. Tras cuatro años de andadura, el programa tiene una “acogida fantástica”. Actualmente, E-TIC está presente en 13 centros educativos concertados de la comarca de Pamplona, llegando a más de 4.700 alumnos. Su metodología se basa en seis sesiones anuales en el aula, donde se trabaja con material analógico y sin pantallas, y se complementa con una plataforma online para que el alumnado pueda seguir trabajando junto a sus familias. El programa aborda seis áreas fundamentales: la creación de la identidad personal, el pensamiento crítico ante contenidos inapropiados, el fomento de un uso equilibrado, las relaciones online para frenar el odio y la violencia online, la promoción de comportamientos cyberseguros y, finalmente, el diálogo con las familias. Anabel Eguillor subraya que las familias son un “punto necesario y fundamental” en la educación digital. “Las familias tienen que involucrarse activamente, tienen que estar ahí, tienen que escuchar, tienen que fomentar este diálogo, ser un poco la guía para acompañar a los menores”, afirma. Su papel es clave para que los niños tengan una referencia a la que acudir si se encuentran con un problema. La directora del programa insiste en que los padres y madres no necesitan ser expertos en tecnología para cumplir esta función. “No tenemos que ser expertos, pero sí que tenemos que estar ahí, pues para resolver dudas, sobre todo para que tengan alguien a quien preguntar si tienen una cuestión. Entonces, nuestro papel es es es fundamental”, recalca Eguillor. El enfoque de E-TIC se aleja de posturas prohibitivas. Según Eguillor, “no podemos educar en el miedo”. Sostiene que “los enfoques en el miedo o en las restricciones absolutas no funcionan, incluso pueden llevar a a generar situaciones peores, a generar ansiedad o o incluso un uso compulsivo cuando no vigilamos”. Frente a ello, el programa apuesta por buscar estrategias para una relación equilibrada con la tecnología. Leguillo cita evidencias que demuestran que “un uso moderado, pues menor o de 2 horas al día, puede asociarse con un mayor bienestar, con la creación de relaciones positivas y una participación positiva en el medio digital”. Para la experta, es imposible apartar a los jóvenes del mundo digital porque “es su mundo natural”. La clave, según Eguillor, es no demonizar las pantallas y enseñar a los menores tanto los aspectos positivos como los negativos. Por un lado, se deben fomentar los proyectos creativos que permite la tecnología, como la edición de vídeo, música o la programación. Por otro, es crucial enseñarles a identificar los riesgos existentes y a reflexionar sobre aspectos como la privacidad, el funcionamiento de los algoritmos o la economía de la atención.