Diego Rodríguez, economista: "La factura del apagón siempre la van a pagar los consumidores, la cuestión es cómo distribuirlo, si cargarlo en el primer recibo o aplanarlo"

El histórico apagón que dejó a oscuras a toda la península hace casi un año no fue un imprevisto inevitable. Así lo concluye el informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que califica el incidente como "evitable" y cifra su coste en una horquilla de entre 34 y 50 millones de euros. En el programa 'Herrera en COPE', el periodista Jorge Bustos ha analizado junto a varios expertos las consecuencias de aquel fallo, cuyo coste final, según ha explicado el economista Diego Rodríguez, será asumido por los consumidores. La recuperación del sistema eléctrico tras el apagón tuvo un coste de unos 30 millones de euros solo en generación, principalmente de las centrales de gas. Al sumar la ayuda requerida desde Francia, la cifra total asciende a entre 34 y 50 millones. Según ha explicado la periodista Victoria Ballesteros, la cantidad pendiente de abonar se sitúa entre 25 y 42 millones de euros, una cifra que se distribuirá entre todos los usuarios. El economista y experto en energía de la Universidad Complutense de Madrid, Diego Rodríguez, ha aclarado que la factura siempre recae sobre los usuarios. "Siempre van a pagar los consumidores, aquí la cuestión es cómo los distribuimos entre los distintos tipos de consumidores, incluidos los consumidores industriales", ha señalado. Para minimizar el impacto, ha detallado que "lo que se hace normalmente es aplanar el impacto, y si en vez de cargártelo en el primer recibo, lo que hacemos es un aplanamiento de esos costes y lo introducimos en diversos recibos", por lo que un consumidor pequeño no lo va a notar en su factura. El informe de la CNMC es contundente al afirmar que el apagón se podría haber evitado, ya que existieron avisos en los días previos en forma de oscilaciones de tensión a los que el sistema no reaccionó a tiempo. A este respecto, el economista Diego Rodríguez ha sido claro. Según ha explicado Rodríguez, el sistema contaba con los recursos necesarios para impedir el colapso. "El informe es bastante claro al señalar que el sistema eléctrico disponía, en el momento del incidente, de herramienta, señala normativas y regulatorias, y de mecanismo para garantizar el suministro", ha afirmado. Para el experto, este es un aspecto clave del análisis. A pesar de la contundencia del análisis, el informe de la CNMC no identifica un único responsable, apuntando a un fallo múltiple en el control técnico y la coordinación. Esta ausencia de un culpable directo provoca que, como en una comunidad de vecinos con un desperfecto anónimo, el coste se socialice entre todos. Tampoco se espera que el inminente informe europeo, de carácter independiente, señale responsables. La CNMC también pone sobre la mesa varias propuestas para evitar que un incidente similar se repita, como reforzar los mecanismos de control de la tensión, mejorar la visibilidad del sistema en tiempo real y definir mejor las responsabilidades. El informe destaca que España no está preparada para el peso creciente de las energías renovables, que, al ser más variables, necesitan un mayor respaldo de tecnologías estables. Otro de los grandes problemas que ha destapado la crisis es la saturación de la red eléctrica, con más del 86% de su capacidad comprometida. Esta situación, según los expertos, actúa como un freno para el desarrollo, ya que impide conectar nuevos proyectos industriales, desarrollos de viviendas, cargadores de vehículos eléctricos o grandes instalaciones de autoconsumo. Sin una red reforzada, la capacidad de producir energía no sirve de nada si no se puede transportar y conectar.