El uso masivo de drones en conflictos como el de Ucrania ha creado la necesidad urgente de sistemas de neutralización eficaces. En este escenario, una empresa de Callosa de Segura (Alicante), Internacional de Redes y Cuerdas (IRC), ha desarrollado una solución innovadora: redes de alta tenacidad capaces de detener estas aeronaves no tripuladas. El director comercial de la compañía, Juan Luis Antón, ha explicado en Mediodía COPE Alicante cómo sus productos se han convertido en un elemento clave para la defensa de infraestructuras críticas y civiles. IRC, una empresa dedicada a "diseñar y fabricar productos que salvan vidas", ha reconvertido su experiencia en sectores como la construcción, donde sus redes evitan caídas de operarios. Ahora, ese mismo principio se aplica en un nuevo ámbito: las redes de defensa. Como ha señalado Antón, son "redes dedicadas a parar o neutralizar, pues, aeronaves no tripuladas". Aunque la compañía ya fabricaba redes para perímetros de seguridad en espectáculos con drones desde hace más de 15 años, el estallido de los últimos conflictos bélicos lo cambió todo. Su uso derivó hacia la protección de centrales hidroeléctricas, suministros de combustible e incluso "grandes calles y avenidas en diferentes ciudades", según ha detallado su director comercial. La relación con Ucrania comenzó como un "acto un poco altruista" tras la invasión, impulsado por una empleada de origen ucraniano en la empresa. "En agradecimiento a estas donaciones, pues comenzó una actividad comercial", ha explicado Antón, hasta convertirse hoy en una importante línea de negocio para la protección del pueblo ucraniano. La tecnología ha tenido que adaptarse a la evolución de los drones, pasando de modelos ligeros como el Shahed-136 iraní a otros más pesados y con mayor carga explosiva. Para ello, IRC ha aplicado sinergias de otros sectores como la pesca de atunes, donde las redes soportan grandes impactos. La compañía también desarrolla sistemas contra drones acuáticos para proteger instalaciones portuarias y navales. La efectividad de estas redes ha provocado un aumento "muchísimo" de la demanda, no solo desde zonas de conflicto. "Desde muchos países, pues nos están demandando estos sistemas de protección", ha afirmado el responsable de IRC, que apunta a que muchos estados europeos están adquiriendo sus redes por "previsión" para proteger sus propias infraestructuras militares y civiles. Juan Luis Antón ha lamentado que esta nueva forma de combate parece haber llegado para quedarse. Esta percepción está impulsando la demanda como medida de precaución en todo el mundo. "Parece que que va a ser, por desgracia, una forma de de a cometer los conflictos que ha venido para para quedarse", ha concluido.