Un trabajo teórico reciente propone que la aceleración del universo no estaría impulsada por una energía misteriosa, sino por una propiedad interna del propio espacio-tiempo: su “viscosidad”. Si esta interpretación es correcta, la expansión cósmica no sería el efecto de una fuerza externa desconocida, sino el resultado de un cosmos que se comporta como un medio con fricción.