Durante décadas hemos asumido que el vacío del universo es completamente inerte y que su expansión está impulsada por una energía desconocida. Un nuevo modelo propone algo mucho más inquietante: que el espacio-tiempo ofrece resistencia y se comporta como un fluido con viscosidad

Un trabajo teórico reciente propone que la aceleración del universo no estaría impulsada por una energía misteriosa, sino por una propiedad interna del propio espacio-tiempo: su “viscosidad”. Si esta interpretación es correcta, la expansión cósmica no sería el efecto de una fuerza externa desconocida, sino el resultado de un cosmos que se comporta como un medio con fricción.