He dado conferencias con ese título. No es humor negro: es un diagnóstico. Quienes operamos asociaciones civiles en este país sabemos que mantenernos vivas implica firmar declaraciones anuales, reportar cada donativo al SAT, pagar nómina, IMSS, INFONAVIT, emitir facturas electrónicas por cada peso recibido, y rendir cuentas con una transparencia que muchas empresas —y muchos gobiernos— jamás han tenido. No lo digo como observadora. Lo digo como alguien que lleva más de 15 años haciéndolo.