La RFEF expulsa a tres clubes de fútbol sala por su vinculación con una liga alternativa

El Juez Único de Disciplina de Fútbol Sala de la Federación Española de Fútbol ha acordado la expulsión de los equipos del CD Segosala, de Segunda División femenina y Tercera División masculina; del San Cristóbal, de la Segunda División B masculina y la División de Honor Juvenil; y de la EFS Valverde, de la Tercera División masculina, por su participación en la denominada Superliga Segoviana, una competición alternativa a la federada. La decisión implica la exclusión inmediata de los equipos de sus respectivas competiciones nacionales, lo que les impide disputar los encuentros programados desde la notificación de la resolución, sin esperar a los recursos presentados por las entidades afectadas. Según la resolución disciplinaria, el órgano federativo considera acreditada la participación, directa o indirecta, de varios equipos de los clubes sancionados en una competición no autorizada, en referencia a la Superliga Segoviana, lo que vulneraría la normativa federativa vigente. En este sentido, el juez fundamenta su decisión en la prohibición de que los clubes afiliados participen en competiciones ajenas al sistema federativo sin la preceptiva autorización. El núcleo del argumento jurídico se centra en la existencia de una vinculación entre los clubes sancionados y las entidades deportivas que compiten en dicha liga alternativa. A partir de los hechos considerados probados, la resolución concluye que, pese a la posible diferenciación formal entre ambas, existe una identidad sustancial en su organización y funcionamiento, lo que permitiría extender la responsabilidad disciplinaria al conjunto de la estructura deportiva. La resolución recoge además la gravedad de la infracción, al entender que la participación en competiciones no autorizadas supone una "quiebra del sistema federativo y de los principios de organización de las competiciones oficiales", lo que justifica la adopción de una sanción de máximo alcance como es la expulsión de la competición. Junto a la exclusión deportiva, el órgano disciplinario impone también una sanción económica a los clubes e 3.006 euros, además de otras consecuencias accesorias como el descenso de categoría y la imposibilidad de ascender en la siguiente temporada, en función de lo previsto en la normativa disciplinaria. La Real Federación Española de Fútbol ha respaldado posteriormente esta decisión al rechazar las medidas cautelares solicitadas por los clubes segovianos, lo que confirma la ejecución inmediata de la sanción mientras se resuelve el fondo del asunto. La negativa a adoptar medidas cautelares implica que el Segosala no podrá disputar el encuentro correspondiente a la vigesimocuarta jornada del Grupo I de Segunda División femenina que tenía previsto jugar en Ferrol frente al Valdetires, mientras que el San Cristóbal mantiene una semana de margen antes de que la sanción tenga efectos en su calendario. Se da la circunstancia de que ambos conjuntos se encontraban con amplias posibilidades de disputar sus respectivas fases de ascenso, el Segosala a la Primera División femenina de fútbol sala, y el San Cristóbal a la Segunda División masculina. El organismo federativo se sitúa en línea con la Federación de Castilla y León de Fútbol, que fue quien denunció a los tres clubes, al considerar que las entidades ahora sancionadas habrían incurrido en una infracción de especial gravedad al no inscribir a sus equipos de categorías inferiores en competiciones federadas y favorecer su participación en la Superliga. Ante esta situación, tanto el Segosala como el San Cristóbal y la EFS Valverde han decidido acudir al Tribunal Administrativo del Deporte para solicitar la adopción de medidas cautelares que permitan su retorno a la competición. En sus alegaciones, las entidades cuestionan la proporcionalidad de la sanción y sostienen que los clubes que participan en la Superliga son independientes desde el punto de vista jurídico, pese a las coincidencias en denominación o estructura. El conflicto, que se arrastra desde la puesta en marcha esta temporada de la Superliga como alternativa al sistema federativo, ha provocado una profunda fractura en el fútbol y el fútbol sala segoviano, con un centenar de equipos que optaron por no tomar parte en las competiciones oficiales, lo que eleva a más de un millar el número de deportistas de todas las edades que juegan sus respectivas competiciones fuera del ámbito federativo La causa de este abandono viene motivada por una sanción económica de 1.000 euros que la pasada temporada el Comité de Competición de la Federación Territorial de Fútbol impuso a la Gimnástica Ayllonesa por no presentarse a jugar un encuentro de la categoría juvenil provincial de fútbol, pese a los reiterados intentos del club de aplazar el partido al no poder contar con futbolistas suficientes. La reacción a esta sanción por parte de los clubes de base de Segovia, tanto de fútbol como de fútbol sala, fue la de crear una competición alternativa a la de la Federación.