Un imán levitando dentro de un plasma a más de un millón de grados parecía una idea imposible. Una startup acaba de demostrar que funciona y podría cambiar el rumbo de la fusión nuclear hacia reactores más pequeños, eficientes y sin carbono

El experimento logra algo clave: confinar plasma utilizando un imán superconductor completamente levitado, eliminando puntos de contacto que provocaban pérdidas térmicas. Aún no produce energía neta, pero resuelve uno de los grandes cuellos de botella del sector y reabre una pregunta que llevaba años en pausa: si la fusión puede volverse realmente viable a menor escala.