Un estudio sobre cientos de bestsellers de los últimos años revela que las frases de los libros más populares han encogido casi un tercio desde los años treinta. Lo que antes era un párrafo hoy es una frase. Lo que antes era una frase hoy es un tuit. Y los efectos, según varios investigadores y como no podía ser de otro modo, abarcan bastante más allá de la literatura. Frases más cortas. Si hojeas un éxito de los años treinta del siglo pasado, es normal encontrar frases de veinte palabras, a veces más, con subordinadas, con incisos, con ideas que se ramifican. Según un análisis de The Economis t elaborado sobre cientos de bestsellers del New York Times , la media de la extensión de las frases de los libros más populares ha caído casi un tercio desde esa década. 'Harper's Magazine' cifra en 22 palabras la media por frase de un bestseller de esa época; hoy ronda las 12. El artículo pone un ejemplo entre otros muchos: 'Modern Painters' de John Ruskin, número uno en ventas en su día: su primera frase tiene la friolera de 153 palabras. Recordemos a la Gen-Z que no podía arrancar con 'Cumbres borrascosas ' por lo alambicado de su gramática. Menos lectores. El acortamiento de las frases sucede mientras la lectura retrocede en casi todos los indicadores. Un estudio de la Universidad de Florida y el University College London basado en los diarios de actividad de más de 236.000 estadounidenses durante dos décadas cuantifica el descenso: la proporción de adultos que lee por placer a diario cayó del 28% en 2004 al 16% en 2023, una reducción de más del 40%. Un descenso "sostenido y constante" en torno al 3% anual. En Reino Unido los datos apuntan en la misma dirección : el 40% de los británicos no leyó un solo libro en 2024. El británico medio leyó tres en todo el año. En Xataka La ciencia ha calculado el impacto real en tu cerebro de leer libros. Y tiene una receta muy simple: 30 minutos al día Lo llamativo del estudio estadounidense es que la polarización también avanza. Quienes siguen leyendo dedican algo más de tiempo que antes, de 83 a 97 minutos de media al día. El fenómeno no es que todos leen algo menos, sino que una minoría lee bastante más mientras la mayoría ha dejado de leer por completo. El móvil como sospechoso habitual. La explicación más inmediata señala a los smartphones. No es incorrecta, pero sí insuficiente. 'The Economist' recuerda que un monje benedictino del siglo IV ya describía en sus textos cómo el sol de la tarde, la pesadez del almuerzo y el sopor de la hora de la siesta hacían imposible mantener el libro abierto. El problema de la concentración lectora es anterior a los algoritmos y la dopamina. Lo que sí que ha cambiado en la edad moderna es la voluntad de leer. El quid de la cuestión . El profesor Jonathan Bate, catedrático de Literatura Inglesa en Oxford, advierte que perder la capacidad de leer prosa compleja puede suponer también perder la capacidad de "desarrollar ideas complejas que permitan ver matices y mantener dos pensamientos contradictorios a la vez". The Economist utiliza datos sobre el discurso público para reforzar esta tesis. Un análisis sobre casi 250 años de discursos inaugurales presidenciales de Estados Unidos, aplicando el test de legibilidad Flesch-Kincaid, muestra una trayectoria clara: el discurso de George Washington marcó 28,7 puntos (nivel de posgrado); el de Donald Trump, 9,4 (bachillerato). Leer es bueno. La ciencia lleva tiempo documentando los beneficios cognitivos de la lectura sostenida: mejora del razonamiento, la concentración, la empatía e incluso reducción del riesgo de mortalidad con apenas 30 minutos diarios. Pero esos beneficios requieren leer, no planear leer. La lectura ha funcionado históricamente como uno de los pocos mecanismos de movilidad social que no requieren colegios de élite o capital familiar. Solo un libro y el deseo de abrirlo. El problema que los datos actuales plantean (desde los bestsellers con frases de 10 palabras hasta el 40% de británicos sin un libro leído en un año) es que ese deseo no tiene tampoco demasiado territorio firme en el que asentarse. Cabecera | Foto de Thought Catalog en Unsplash En Xataka | En Tokio hay una librería con solo un libro en el catálogo. Lleva diez años abierta y funciona - La noticia Los best-sellers tienen frases mucho más cortas que hace un siglo: leemos libros cada vez más simples y nos está afectando fue publicada originalmente en Xataka por John Tones .