La Ley de la Cadena Alimentaria se modificó en el año 2021 con el objetivo de equilibrar las relaciones comerciales y asegurarle precios justos al consumidor. Entre otras cosas, se prohibió pagar por debajo del coste de producción, se impuso la obligación de formalizar los contratos por escrito y se establecieron en ellos unos plazos de pago que deben oscilar entre 30 y 60 días.