Cuenta Borges, en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (país sólo existente en un tomo apócrifo de una enciclopedia) que uno de sus heresiarcas afirmaba que “los espejos y la cópula son abominables porque multiplican el número de los hombres”. Ojo, no huyan que no voy a ponerme profundo.