Joseba Arguiñano, cocinero: "Para cocer los huevos y no llevarte la mitad con la cascara tienes que tener en cuenta este detalle"

Cocer un huevo parece la tarea más sencilla en la cocina, pero lograr el punto de cocción exacto y, sobre todo, conseguir pelarlo sin destrozarlo en el intento, es una fuente de frustración para muchos. El cocinero Joseba Arguiñano ha compartido su técnica infalible para conseguir unos huevos cocidos perfectos, un método fácil y rápido que garantiza un resultado impecable. El proceso arranca poniendo los huevos en una cazuela y cubriéndolos con agua fría. Se enciende el fuego a máxima potencia hasta que el agua comience a hervir. En ese preciso instante, explica Arguiñano, empieza la cuenta atrás: "Cuando empiece a hervir, en 8 minutos, los tenemos", asegura. Un detalle clave es bajar la intensidad del fuego una vez alcanzado el punto de ebullición. El objetivo es evitar que el hervor sea demasiado violento para "que no estén los huevos saltando y no se casquen" durante la cocción. Este simple ajuste de temperatura es fundamental para mantener la integridad de la cáscara y asegurar que el huevo se cocine de manera uniforme, sin romperse. Una vez transcurridos los ocho minutos, se retiran los huevos del fuego. El siguiente paso es crucial para detener la cocción y facilitar el pelado. Arguiñano los introduce en un recipiente con agua tibia durante cinco minutos. Este cambio de temperatura no solo corta el proceso de cocción de inmediato, sino que también permite que los huevos se puedan manipular sin quemarse. Pasado ese tiempo, llega el momento de la verdad. Se casca la cáscara del huevo con suavidad y, aquí viene el gran truco, se vuelve a sumergir en el agua. Según el cocinero, esto permite que "entre el agüilla entre la clara y la membrana", facilitando enormemente la tarea de separar la cáscara. Con este método, la cáscara se desliza sin apenas esfuerzo. "Esta membrana es la que hay que soltar que el huevo salga perfecto y a la primera", señala el chef. De esta forma, "nos queda el huevo entero y no nos llevamos la clara". Arguiñano además añade un último consejo: el pelado es más efectivo cuando el huevo está templado. "Si se enfría del todo, a veces cuesta", advierte. El último paso es comprobar si el resultado es tan bueno como parece. Al abrir el huevo por la mitad, el interior debe mostrar una clara completamente cuajada y una yema en su punto, cremosa y de un color amarillo intenso. Hay una señal inequívoca para saber si nos hemos excedido con el tiempo de cocción. Como explica el propio Arguiñano, "si la vuelta de la yema está gris, es que se ha pasado de cocción". Con su método, el resultado es un huevo perfecto, listo para disfrutar en cualquier elaboración. "Esto está en su punto", concluye satisfecho el cocinero.