"Al final se crea una relación personal. El otro día fui a Bembibre (Burgos) a cortarle el pelo a unos pastores jóvenes. Su madre me preguntó que si había comido, que me ponía un plato, que tenía puré y pollo de corral. Joé, es el mayor manjar que me puedes dar. Luego, que si me gustaba la cecina, que acababan de hacer. Me dio también huevos de las gallinas que crían. Al final, ni les cobras el corte. Valoro mucho el trato humano, algo que se está perdiendo. A veces ya entras por la puerta directa, no llamo ni al timbre. Es una relación completamente distinta".