En 1969 y más concretamente el 31 de enero, día en que se obtuvo la fotografía, la prensa venía llena de noticias jugosas. El Pensamiento Navarro comentaba, por ejemplo, el extraño caso del italiano Michelo Ferraro, que despertó en su propio velatorio y pidió que le sirvieran un plato de spaghetti, que devoró delante de sus asombrados familiares. Diario de Navarra, más terrenal, hablaba de la “salud de hierro” del Caudillo Franco. En páginas interiores, en tono eufórico, se glosaban uno por uno los datos de sus análisis, concluyendo que, a sus 76 años, tenía las constantes vitales de “un deportista en activo”. Tal cual.