Hemos logrado el talento homicida de la prisa. Hasta que mañana nos atropelle el infarto, o un patinete. Lo que antes fue impaciencia con cortesía ahora es una prisa estructural y radical. Lo de mañana lo dejamos para hoy. Todo se agita con carácter de récord, y los analistas del tiempo nos diagnostican ansiedad funcional , o algo así, entre la productividad compulsiva y el descanso culpable, pero yo veo que estos síntomas, más algún otro de loco reloj interior, los vengo arrastrando desde cuando el domingo ya contenía la dura amenaza del lunes. Somos unos apresurados previos al cronómetro. Vivimos dentro de una prisa medular que es un sinvivir. Esta prisa estructural es ya una desdicha moderna, un éxtasis... Ver Más