Hablan y hablan y hablan

Notas que tu mujer se hace mayor por la insólita capacidad que desarrolla para hablar horas y horas de asuntos que no pueden interesarte menos. Hay veces que, sinceramente, ya no sé de qué va la conversación. Desconecté. Me fundí. Me agrada oír su voz, quiero mucho a mi señora, pero mi capacidad intelectual es limitada y entonces sonrío y contesto por inercia; o cambio de tema si aún me queda alguna fuerza. Es impresionante cómo, a partir de los 50, lo que carece de importancia ocupa los titulares de la conversación de las esposas; y lo que es trascendente, lo que es crucial, queda sepultado por la infinita verborrea , y si insistes en querer hablar de ello, te... Ver Más