En busca del cisne negro

Las tres últimas elecciones regionales han venido a confirmar que la estrategia de la polarización ha invertido su efecto. La idea en la que Sánchez ha basado su estancia en el poder es, o era, la de un enfrentamiento de bandos –bloques– capaz de garantizarle una especie de empate eterno que los nacionalistas y separatistas, cuyos votantes actúan con una lógica propia, zanjarían siempre inclinando la balanza hacia el lado izquierdo. Pues bien, por las razones que sean, el rechazo, la decepción, el hartazgo o el desgaste causado por la inercia del tiempo, ese empate ha quedado resuelto, desequilibrado con carácter inexorable en contra del Gobierno. Por muy mal avenidos que el PP y Vox se muestren a la hora... Ver Más