La continuada presencia de lluvias en la comarca de la Vega del Guadalquivir amenaza el principal motor económico de Palma del Río: la agricultura. A las decenas de cultivos que han quedado completamente anegados con las crecidas de los ríos Genil y Guadalquivir hay que añadir la imposibilidad de recolectar y que la tierra no puede absorber más agua.