Cuando la doctoranda Kamilia Essamhi Saidi (Marruecos, 1980) estaba en las clases de Plástica que daba en el colegio del pequeño pueblo de El Aioun Sidi Malouk, visualizaba los edificios, los dibujaba, analizaba construcciones y buscaba soluciones especiales. Soñaba con ser arquitecta, aunque el camino no parecía sencillo.