La crisis energética acelera el colapso del turismo en Cuba

Lo que para muchos viajeros era hasta hace poco un destino de sol y cultura se ha convertido en un escenario de incertidumbre. La caída del turismo en Cuba no solo representa números: significa empleos perdidos, negocios que quiebran y familias que ven cómo su sustento se desvanece. La escasez de combustible, que hoy amenaza incluso los vuelos internacionales, ha transformado hoteles y servicios turísticos en espacios vacíos donde antes se generaban divisas y oportunidades. La crisis que enfrenta la isla caribeña es profunda y se está acelerando con cada día que pasa. En los últimos meses, el Gobierno cubano ha comenzado a cerrar hoteles y reubicar a turistas internacionales en otras instalaciones como parte de un plan de emergencia para enfrentar la escasez crítica de combustible que amenaza con paralizar aún más la economía. El sector turístico, considerado durante décadas el motor de la economía cubana, se encuentra ahora en caída libre. Según cifras recientes de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), el turismo cerró 2025 con aproximadamente 1,8 millones de visitantes internacionales, casi un 18 % menos que el año anterior y muy por debajo de las metas oficiales, marcando una de las peores temporadas en décadas. Un turismo al borde del colapso Además de la reducción de visitantes, la escasez de combustible ha llegado a un punto crítico para la conectividad aérea. Las autoridades han emitido avisos oficiales en los principales aeropuertos de la isla, como el de La Habana y los de los cayos del norte, indicando la falta de combustible Jet A-1, necesario para el funcionamiento de vuelos comerciales. Esta situación, que podría prolongarse por semanas, obliga a las aerolíneas a cancelar rutas, realizar escalas técnicas para reabastecerse o enfrentar costos operativos mucho más elevados. Compañías como Iberia, American Airlines, Delta o Lufthansa se encuentran entre las más afectadas por esta situación, lo que evidencia el alcance internacional de la crisis y cómo está erosionando las conexiones vitales para el turismo cubano. La falta de combustible no solo afecta al transporte aéreo. La reducción de suministros ha provocado apagones frecuentes, limitaciones en el transporte terrestre y el cierre de servicios esenciales, lo que deteriora aún más la experiencia de los visitantes y complica la vida cotidiana de la población local. Gobiernos de países emisores de turistas, como Canadá, Argentina, España y el Reino Unido, han emitido advertencias a sus ciudadanos sobre los riesgos y la imprevisibilidad de viajar a la isla, citando la escasez de electricidad, agua y productos básicos que también pueden afectar a los viajeros. Un sector que no logra volver a despegar Hasta hace pocos años, Cuba era percibida como un destino turístico en crecimiento, con cifras que rozaban los 4,7 millones de visitantes internacionales en 2018, antes de la pandemia de COVID-19. Desde entonces, la recuperación ha sido lenta y desigual en comparación con otros destinos del Caribe, que lograron atraer rápidamente a turistas tras las restricciones sanitarias. Sin embargo, la crisis energética actual amenaza con revertir incluso los...