Los últimos temporales continúan dejando consecuencias en la provincia de Málaga, aunque lo peor de las borrascas ya ha pasado. En Casares, as varias decenas de vecinos del núcleo del Secadero que fueron desalojados de sus casas han podido finalmente regresar. La vuelta se ha producido tras descartarse el riesgo de inundación por la crecida del río Guadiaro y después de que se haya desmontado el albergue provisional que se había instalado en un colegio. Por otro lado, la atención sigue puesta en la presa de los Caballeros, en Montejaque. Esta infraestructura provocó el pasado viernes el desalojo de un centenar de vecinos en la Estación de Benaoján, el núcleo de población más próximo aguas abajo. La presa permanece bajo vigilancia 24 horas y, según la Junta de Andalucía, la única posibilidad prevista es un rebase controlado, algo que, aseguran, está considerado normal en este tipo de infraestructuras. En paralelo, la inquietud crece en varios municipios de la provincia por la sucesión de terremotos registrados en las últimas horas. Se han producido movimientos de tierra en localidades como Benalauría, Júzcar, Cortes de la Frontera y Gaucín, con el más intenso localizado durante la madrugada del domingo en Jimera de Líbar. Desde la Junta de Andalucía explican que se trata de fenómenos hidrogeológicos normales ante episodios de lluvias prolongadas y que no suponen un riesgo estructural. A pesar del mensaje de calma de las administraciones, en municipios como Cortes de la Frontera sus 3.000 vecinos están preocupados por los continuos temblores. En este último municipio, así como en Jimera de Líbar, los ayuntamientos han prohibido a sus vecinos consumir agua del grifo hasta nueva orden debido a que está turbia. Solo puede usarse para la ducha y para la limpieza, una consecuencia directa más del temporal que ha afectado a la comunidad andaluza y a la provincia de Málaga. El balance de la sucesión de borrascas que afectan a Andalucía desde el 27 de enero es significativo. Emergencias ha coordinado casi 1.100 incidencias en la provincia de Málaga durante estas semanas. La última borrasca, Marta, solo ha provocado una treintena de ellas este fin de semana. Mientras, el municipio de Ronda acoge a 555 vecinos desalojados de Grazalema (Cádiz) y Benaoján. La ola de solidaridad ha sido tal que las autoridades han tenido que pedir que se deje de donar ropa y enseres al haberse cubierto ya todas las necesidades de los afectados.